La Gran Caza de los Ahamkara
Tras mucha deliberación se decidió que había que extinguir a los Ahamkara.
No fue una decisión fácil. Habían obtenido poder negociando con nosotros, y la Ciudad necesitaba poder. Necesitábamos conocimientos y los Ahamkara tenían las respuestas a todo lo que no habíamos preguntado.
Pero el precio fue demasiado alto. Ningún mandato o decreto parecía detener a los guardianes, que los perseguían motivados por la esperanza, la venganza o la desesperación.
Tenían que acallar su voz. Y la Gran Caza funcionó.
Los Ahamkara se extinguieron, su voz fue silenciada, sus halagos solipsísticos erradicados y su gran diseño, si alguna vez lo hubo, se disipó.
Lectores, de eso podéis estar seguros.