«El Viajero no es nuestra única salvación. Existe otro futuro a la luz de otras estrellas».
La teología de la Órbita Muerta ha pasado de mero fatalismo a una obsesión con los mundos más allá de la Tierra. Ahora se centran en la construcción de una flota interestelar nacida de las cenizas de nuestro pasado y los despojos de guerra.