Aunque no tenga la velocidad de una Barracuda caída, y su forma no pueda competir con la maniobrabilidad del Colibrí de los guardianes, el Interceptor cabal más que compensa estas limitaciones con potencia de fuego: un buen par de cañones antipersona y antiblindaje de baja velocidad y alto rendimiento sobre monturas articuladas. Estas armas causan daño solar.
Alimentados por una variante de los mismos propulsores que usan los tanques Goliat, y que la infantería también lleva en sus mochilas de salto, los Interceptores se deslizan sobre las dunas de Marte, manteniendo una estrecha vigilancia de la zona de exclusión cabal.