«Nunca subestimes a una víbora o acabará mordiéndote».
La escoria se aferra al escalafón más bajo de la sociedad de los caídos. Tras un ritual de humillación y obediencia en el que sus brazos inferiores son amputados, la escoria no persigue otra cosa que demostrar su valía. Solo si sobreviven y son ascendidos, se les permite regenerar sus extremidades. Su heroísmo suicida está alimentado por la ambición y la vergüenza.