«Ese chillido, esa malvada risa. Si escucháis con atención, oiréis el poder en su cadencia».
Eris: Esos gritos...
Omar: Yo ya estaba empezando a dejar de oírlos.
Toland: Dicen que esos gritos indican el despertar de una nueva progenie, nacida en nombre de su dios.
Sai: Crota.
Toland: Eso me temo. La llaman Ómnigul, la madre de la progenie.
Sai: ¿Cómo lo...? Casi prefiero no saberlo.
Toland: Por los ecos de órdenes que se propagan a través de oscuras y fétidas cavernas. Órdenes ejecutadas piedras molientes, garras chirriantes, sumisión ciega y acero cortante.
Omar: Vaya, está en racha.
Eriana-3: Los oigo, pero no los oigo. Le rajaré la garganta a esa maldita Ómnigul.
Toland: Si lo hicieras, nuestro trabajo aquí habría terminado. Sin la Voluntad para invocar un ejército y anunciar su supremacía, Crota no existiría, al menos no aquí ni ahora.
Eris: Entonces vayamos en la dirección de los gritos.