Dile que al círculo interior que sí y no. La exploración inicial de mi escuadra no encontró diferencias apreciables entre la colmena vista en la Tierra y la Luna y la colmena del Acorazado. La misma coloración, el mismo mal aliento y las mismas garras afiladas.
Yo probablemente haya matado ya a miles de la vieja progenie de Oryx... Sé cómo funcionan. Cómo se mueven.
La colmena en el Acorazado se me antoja distinta. Descubrí algunos lacayos que me miraban fijamente. Como si trataran de determinar algo. Nos enfrentamos a un aquelarre de magas, y no paraban de cantar una cancioncilla. Como si luchar contra nosotros fuera parte de un ritual formal, una ceremonia que debían completar.
Como guardián, dominas tu miedo. Debes hacerlo. Ahí fuera, más allá del Arrecife, rodeado de gusanos y podredumbre... vuelvo a tener miedo. Esas cosas aquí parecen antiguas. Como si este fuera su hogar. Como si los alienígenas fuéramos nosotros. Como si fuéramos las presas.