Desde un punto intermedio
Alak-Hul echó atrás la cabeza y me desafió.
Dijo:
Oryx no me dio tarea alguna.
Por lo tanto, debo dármela a mí mismo.
Con el final de Oryx.
Así que lo maté,
Y lo enterré cerca de mí,
celebrando el éxito de su gran tarea secreta.
Ser como la espada:
afilada, hambrienta, cíclica, ontológica.
Esta fue la tarea que le di a Alak-Hul,
oh afilada espada oscura,
oh querido hijo adoptivo.