Versículo 1:7 - La inmersión
Sathona se lanzó por la vida. Xi Ro se lanzó por venganza. Y Aurash se lanzó para entender.
La nave aguja perforó la piel del mundo y excavó en sus profundidades. A través de capas de espuma y metal y frío lodo elemental. Aurash devoró los mapas de Fundamento que había en la nave, desde las elevadas terrazas angelicales de las nubes, descendiendo a través de tormentas, océanos y placas de mundo flotante, hasta la corteza del núcleo.
Encontraron monstruos del tamaño de continentes. Enormes anémonas que alzaban tentáculos brillantes para atraerlas. Xi Ro las atravesó con la nave aguja y sangraron gelatina negra de carbón y escarcha.
Llegaron a un lugar tranquilo, bajo una placa de metal.
"Usaré los sensores", susurró Aurash. "Escuchad...".
En la oscuridad húmeda y dorada de la sala del timón, escucharon a la nave, y la nave escuchó los movimientos aplastantes del Fundamento.
Oyeron el choque de continentes. Oyeron el golpeteo de la lluvia de neón y helio. Oyeron a monstruos forcejeando. Y el rugido distante del océano en ascenso. Tirado por lunas distantes.
"La sizigia es real...", masculló Sathona. "Ya ha comenzado".
Detrás de ellas, Xi Ro pensó en la sala de partos, donde viejos exploradores se esforzaron en cirugías y tratamientos para sacar de la crisálida y del mesenterio a aquello que habían sacado de las profundidades, y a cuyo nacimiento ninguno de ellos sobreviviría...
"Aquí abajo hay algo", susurró. "Algo secreto".
Y el Leviatán se alzó sobre ellas, su frente tan grande como todos los continentes de su infancia, sus enormes aletas chisporroteantes con el relámpago de la vida. En el interior del casco de la nave aguja se oyó una voz con una microonda atronadora:
++DEBÉIS REGRESAR...
... SALVAOS DE LAS PROFUNDIDADES.++
++SALVAD AL MUNDO DE VOSOTRAS...
... DEBÉIS REGRESAR.++