Versículo 4:6 - Devorador de Esperanza
Eres Crota, mi hijo. Bienvenido.
Luché para salir del infierno para crearte. Luché contra las traidoras de mis hermanas, contra el enjambre del cadáver de Akka y tuve que cortar mucho para volver a mi propia corte, la Guerra Suma, que había sido usurpada. Cuando hice la guerra con Savathûn y reduje su tributo para que nunca pudiera desafiarme, engañé a Xivu Arath y envenené su tributo para que no pudiera volver a intentar quitarme mis Tablas, y dispuse mi propia genealogía para ser el más poderoso entre la colmena y asegurar mi trono... entonces encontré una madre para engendrar progenie.
Tú fuiste parte de esa progenie.
Tu vida también será una batalla. Tendrás que ganarte tu sitio en la Guerra Suma. No te regalaré nada... excepto esto, tu primera espada, y este nombre que he preparado para ti.
Estamos en guerra contra la falsa esperanza, Crota. Perseguimos a un dios llamado el Viajero, un dios charlatán que engaña a las vidas jóvenes para que le construyan casas. Esas casas son inseguras, ya que no pueden plantar cara a mi colmena. Y esas casas son trampas, ya que alejan las vidas jóvenes de la hoja y del diente, que son las herramientas de supervivencia y los medios de ascensión.
Solo cuando el Viajero se extinga, el universo tendrá la libertad de adoptar su forma y de asumir, tras una disputa implacable, su estado definitivo perfecto, un estado que solo depende de sí mismo.
Por ello te llamaré Crota, Devorador de Esperanza.
Un juramento pesa sobre mí, Crota, hijo mío. Un juramento contra la miserable Taox. Esto no te lo transmito; soy yo, tu padre, quien debe sobrellevarlo.
Vamos a ver a tus tíos y tías.