Versículo 4:8 - La partición de la muerte
Un día, Oryx decidió que quería unas alas nuevas. Mientras luchaba con su gusano, se encontró con sus hijas gemelas, que morían en una herida entre lugares.
"¿Qué hacéis, hijas?", preguntó. Tenía miedo de que Ir Halak e Ir Anûk estuvieran intentando ir a las Profundidades, adonde las Tablas de la Ruina solo permitían ir a Oryx.
"Estamos muriendo, padre", dijeron. "Todas las veces que podemos".
"Qué adorablemente precoz". Oryx sacudió sus nuevas alas. "Pero ¿por qué?".
"Proponemos un método según el cual las almas ascendentes puede ser despegadas e integradas en una tanatosfera autónoma y tautológica a la que, de momento, llamamos alma suprema. Las almas supremas se pueden almacenar en un mundo trono como mecanismo de resistencia a la muerte mejorada. Como efecto secundario, se pueden obtener nuevos refinamientos para nuestra canción letal, lo que nos acerca a un impulso letal paracausal generalmente eficaz".
Oryx empuñó su espada. "Habla la lengua real o te clavaré para que Eir te coma".
"Si podemos separar nuestras muertes de nosotros y esconderlas, será difícil matarnos".
Oryx se dirigió a su hijo, Crota. "Echa un vistazo a tus hermanas", dijo. "De ellas aprenderás astucia".
Pero mientras Oryx viajaba para presenciar cómo las Profundidades destruían un antiguo mundo fortaleza, Crota conspiraba con sus hermanas para aprender sus secretos. "Yo también experimentaré con una herida", dijo. Con su espada, Crota abrió una herida a un espacio nuevo. En su interior pensó que podría obtener un poder secreto.
De esta herida salieron unas máquinas llamadas vex, que invadieron el mundo trono de Oryx.