Eres un lacayo. La innumerable progenie de la colmena. Chillón y prescindible: un guijarro en una avalancha.
Te han poseído.
Deja de aullar. Baja las garras. Tu miedo ha terminado. Tu debilidad también. Ahora eres fuerte.
¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué ley te riges?
Acercarte al enemigo. Para despedazarlo. Para desplazarte en grandes números, ocultarte cuando estás solo y atacar en masa cuando estás acompañado. Pero eres predecible. Frágil. No puedes cruzar el fuego y disparar.
Debes ser escurridizo.
Aquí tienes un cuchillo. Tiene forma [lateral].
Coge el cuchillo. Úsalo. Adopta tu nueva forma.