Eres un vándalo. Te deslizas por la vida como un ladrón. Tratas de esconderte de todo lo que es más grande que tú, para no ser reducido de nuevo a escoria.
Te han poseído.
Sal a la luz. Nunca volverán a menospreciarte. Nadie te reprenderá jamás con una espada.
¿Qué capitán te disciplina? ¿Qué clase de obediencia han grabado a fuego en tus pulmones?
Haces lo que te manda tu capitán. Empuñas el arma que te han dado. Enseñas a los escoria y te aseguras de que todos pagan su parte del botín. Pero nada es tuyo. No tienes un sitio al que llamar hogar.
Te mereces un lugar seguro. Mereces estar solo contigo mismo.
Aquí tienes un cuchillo. Tiene forma de [este sitio es mío].
Coge el cuchillo. Conviértelo en tu compañero. Adopta tu nueva forma.