El trance tormentoso de Tamerlán atraviesa a un grupo de escoria mientras Felwinter se tambalea entre las arenas movedizas, muy lejos de lo que queda de las Costas Árabes.
"¿A dónde me llevas?". Felwinter se apresura junto a Tamerlán, con los ojos bien abiertos, anticipando otro ataque.
"Creo que estás obsesionado con estos 'Estrategas'". Tamerlán se detiene y mira al horizonte como si pudiera oler algo. No es peligro, sino descubrimiento. Se acerca a su amigo. "Dime, Felwinter", susurra, "¿qué crees que significa la palabra 'serafín'?".
Felwinter se inclina para responder también en voz baja. "¿Antigua teología terrícola? Conozco bien su poder; las trampas de la fe y los mitos pueden ser de gran utilidad".
"¡Malditos seáis, exos!". Dejaron de susurrar. "¿Nunca piensas en qué había antes? ¿O en ese número grabado en tu 'cuerpo'? ¿Te ves a ti mismo en tus sueños? El...".
Un aguijón Luego otro y otro más. Felwinter golpea contra el suelo y trata de alcanzar su pistola. A Tamerlán no le gustan las interrupciones y su expresión lo demuestra. Un remolino de Luz de arco crece en sus manos y estalla mientras la manada de perros mecánicos cae al unísono.
Tamerlán tira de Felwinter y dice: "¿Nunca te has preguntado qué es lo que te llama en ese vacío de la memoria, donde el filo del pasado infecta tu presente?". Vuelven a susurrar. "Es como un picor que no puede rascarse, ¿verdad? Quizá tú puedas".
"¿Crees que soy uno de ellos? Que todos los exos son...".
"Lord Felwinter, sé muy bien lo que eres. Y no eres un Estratega en absoluto, ni siquiera una de sus marionetas. Ven. Hay algo que debes ver". Hace un gesto como si estuviera lanzando un hechizo por encima de la arena. "Sigue mis huellas; este área está llena de estupideces de los caídos".
Con esfuerzo, subieron por las dunas. Felwinter se deslizó hacia delante. Al aterrizar, una tormenta de arena se alza a su alrededor. Más aguijones. Cientos de ellos. Tras ellos, un vándalo francotirador se oculta cubriendo el fuego.
Felwinter, dándose cuenta de su error, corre hacia Tamerlán, escudándose en la luz de los soles.
Tamerlán continúa avanzando, agarra el bronce familiar alrededor del cuello y cierra los ojos. Un ligero zumbido se eleva y su trance lo lleva hacia las profundidades de la horda de aguijones, con su fiel Látigo flotando tras él a través de la oscuridad. Felwinter va demasiado lento como para seguirlo, pero lo bastante rápido como para presenciar cómo Tamerlán volvía a los aguijones en contra de su líder vándalo.
Tamerlán corre hacia Felwinter, examina su cabeza con la intensidad de un criptarca.
"Mmm. Estratega. Desde luego, eres tan testarudo como uno".
Felwinter, con un gesto incómodo, se aparta de Tamerlán.
"Con todos los respetos, Lord Tamerlán, no sé a qué juegas conmigo pero ya me estoy cansando. Esto solo es otra Zona Muerta".
"¿Lo es?".
Tamerlán señala hacia el lado este del horizonte, donde se ve un gran edificio con las siglas "CB".
"Todos tenemos creadores, humanos, exos y estrategas por igual. ¡Hasta esos pobres insomnes! La única diferencia es que algunos son más fáciles de encontrar que otros".