Era de Triunfo Lord Shaxx 2
La mañana dio paso al medio día. El cielo se oscureció con balones y se llenó con los gritos de combate de los niños.
Al final, había lágrimas en los ojos de Lonwabo, aunque procuraba mantenerse erguido. Runa tenía una rodilla ensangrentada, y miraba en silencio al equipo ganador: Las dos chicas que se peleaban gruñendo aquella mañana. Las chicas levantaban sobre sus cabezas una tosca masa de plastiacero, un trofeo improvisado, y rugían.
Shaxx alzó la mirada hacia el Viajero. Una capa de nubes lo hacía flotar en un cielo azul. No parecía prestarle atención.
"Decidme lo que habéis aprendido", dijo Shaxx a Runa y a Lonwabo, con su máscara fija en el cielo.
Se lo dijeron y hablaron durante tres minutos seguidos. Shaxx asintió, lentamente.
"¿Entonces no estás enfadado?", preguntó Lonwabo. Su cara se iluminó.
"Habéis ganado con esto más que las vencedoras", les respondió. Los tres contemplaron cómo las dos chicas estampaban el trofeo contra el suelo y se rompía, para horror de los demás niños. Los ojos de Runa se cerraron ligeramente, mientras asía un balón entre las manos. Shaxx continuó: "La victoria es fundamental para sobrevivir. La necesitáis. Tenéis que luchar por ella. Pero no enseña nada".
"¿Eso significa que, en cierto modo, hemos ganado?", preguntó Lonwabo.
"No", Shaxx lo miró. "No, os han aniquilado".
"Oh", dijo Lonwabo.
Runa siguió mirando el trofeo roto y al equipo ganador. Daba vueltas lentamente al balón que tenía en las manos.
"Que esta derrota os motive", les dijo Shaxx. "Pero el juego ha terminado. Debéis pensar en lo que está por venir".
Lonwabo bajó la mirada a sus manos. "Creo... creo que voy a leer un libro", dijo, sorprendiéndose de sus propias palabras.
"Todos tomamos nuestras propias decisiones", dijo Shaxx.
Runa no dijo nada mientras Cayde salía de las sombras, al sol de la tarde. "¿Todo bien?", le preguntó el cazador a Shaxx.
"¿Te parece que me importe?".
"Eh, venga ya, colega. Has pagado tu apuesta. No te enfurruñes. Solo procura no desafiar a un cazador que lleva Armas Doradas".
"Puedo y lo haré. Quiero la revancha. Al final del día".
"Como quieras. Espero que estés listo para hacer de canguro hasta la próxima Aurora...".
El balón de Runa golpeó a Cayde en el cuello: un ataque sigiloso que había aprendido aquella mañana. Él aulló, más por sorpresa que por dolor.
"¿Quién ha sido? "¿Quién ha sido, y cómo?", exigió saber el cazador, mientras el balón se alejaba botando. El balón no respondió. Runa, Lonwabo y varios de los demás niños sonrieron.
"Shaxx. ¿Qué les has estado enseñando?".
Shaxx miró en silencio al cazador exo, hasta que Cayde parpadeó. "Ah, por cierto, encontré mi Colibrí", dijo Cayde, para cambiar de tema. "Puede llevarnos de vuelta a la Torre".
Mientras los otros niños y los adultos se dispersaban, Runa contempló el Colibrí de Cayde, que llevaba a los dos guardianes hacia la lejana y resplandeciente Torre.
Los saludó al estilo de los titanes mientras se perdían de vista.