The Grimoire Archive
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Lo que queda

.87 me encuentra en las profundidades de la red, dentro de un mar de simulaciones. El Eco sigue luchando contra mí y desangrándose en recuerdos de Te'Qal. Dentro de poco dejaré de ser la Voz Cantante, y no sé qué voy a hacer. La pena me atormenta, me angustia, y sé que ahora nunca dejaré de buscar a Chioma. Estoy agotada y sin opciones, aunque la red genere más simulaciones que explorar. Ya no tengo objetivo. Podría conseguir a la Chioma de .87, pero no puedo. No puedo. "Sabes qué es lo que te pesa", dice .87. Lo sé. Me echo a llorar porque tiene razón. Estoy cansada y atormentada. Traiciono a Chioma una última vez y me obligo a soltarla. Te'Qal obedece, se desintegra y me vuelvo ingrávida. Veo a mi Chioma. Es el momento en el que acabo con ella. Tengo todo lo que llevo buscando vidas enteras y, en lugar de abrazarla, la mato. Sus ojos no reflejan su alma exo, y el metal de su armazón ha perdido la vida y el brillo. La descarto; descarto montañas de ella, y escalo para no tener que bajar la vista y ver lo que he hecho. Ignoro todas las cumbres; he de seguir ascendiendo. Debo darme la vuelta. Me obligo a ello, y ruego con toda mi alma no tener que contemplar lo que sé que está ahí. Lo que yo dejé. La cordillera de lo que he perdido me devuelve la mirada con ojos vacíos. El Eco desaparece en obediencia de la última orden de una mente causal. Lo entiendo. Mi Chioma ya no está. Me habría detenido si hubiera abierto los ojos. Me doy cuenta de que no he pensado en ella en una eternidad, en todos los años en los que he perseguido una idea de ella. Ahora lo veo. Es demasiado tarde. La misma acusación arde en el rostro de .87. El potencial del resto de mi vida se extiende ante mí. Me derrumbo. ¿Qué he hecho?