Entrada 10
Entrada 10
Soy madre de una hija preciosa. Una hija que habla con gente que no existe. Cosas de niños, seguramente. Me recuerda a mi niñez.
Como cuando mi madre me contaba cuentos de fantasmas. Me fascinaban. Sobre todo, los terroríficos en los que los fantasmas intentaban comunicarse con la gente.
Decidí que yo iba a ser la primera persona que se pondría en contacto con ellos. Fui a la habitación más lúgubre de la casa, el sótano. Iba a sentarme a oscuras y a esperar hasta que algo, lo que fuera, apareciera. Pero mi plan se frustró. Me pegué una buena costalada en las escaleras del sótano. Muchos moratones y un brazo roto más tarde, mi madre me recordó que los fantasmas no eran de verdad. Que debía ceñirme a lo que pudiera ver.
Pero a veces te apetece creer en otras cosas, ¿verdad? Porque ¿y si son reales? ¿Y si este universo maravilloso que apenas conocemos es mucho más raro y complicado de lo que percibimos?
¿No deberíamos ir más allá de lo que tenemos delante?
Es decir, una amenazadora bola gigantesca flota en el cielo sobre otros planetas y los terraforma. No hay nada más extraño que eso. Si existe algo como el Viajero, ¿no es razonable pensar que hay más cosas que no conocemos?
Muchísima gente considera que el Viajero no es un objeto alienígena del que apenas sabemos nada. Sin duda, nos ha hecho muchísimo bien. Pero hay mucha gente de todo el mundo que ha depositado una confianza ciega en él. Incluso su fe. Y se han excedido. Mucho.
Hemos dejado que el Viajero nos hipnotice y pensemos que estamos a salvo. Hemos permitido que la ingenuidad domine el modo en que miramos el mundo que nos rodea. Hemos bajado la guardia a nivel personal. Todo a cambio de lograr la paz mundial y todo, o eso decimos, porque el Viajero nos ha inspirado para ello.
Estamos cómodos. Nos hemos dormido en los laureles. No estamos preparados para la próxima vez que el destino decida llevársenos por delante. Y eso sucederá, que no os quepa duda.
Mi hija aún no tiene edad para entender al Viajero. Pero es lo suficientemente impresionable como para que la debilite, como al resto de la sociedad, si dejo que eso suceda.
Pero no lo permitiré.