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Entrada final

Entrada final Querida Adelaide: Cuando esos individuos y sus drones me encontraron sola en la intersección abandonada, exigieron saber dónde estabas. Les ofrecí el acelerador de obsidiana. Se lo di sin más. Me prometiste que te marcharías lejos de mí, y eso hiciste… pero nunca mencionaste lo lejos que irías, ¿verdad? Te quedaste lo bastante cerca para observar con tu mira. Cuando el tipo me apuntó a la cabeza, escuché un disparo y di por hecho que estaba muerta. Pero el que cayó fue él, no yo. Estabas tan lejos que nadie sabía hacia dónde mirar. El segundo individuo me golpeó con una de nuestras armas. Empezó a regodearse, pero también lo alcanzaste. Dos disparos más y sus drones cayeron inertes como sus dueños. Vi cómo el resplandor de tu mira desaparecía y supe que te estabas alejando. Sé que debes sentirte culpable, pero no lo hagas. Fui yo quien te hizo mal. Cogí el acelerador y me marché tan lejos como pude de los alaridos de los asaltantes. Me han estado siguiendo la pista. Hace tiempo que te marchaste y he dejado atrás a esa gente. Pero ya no puedo seguir huyendo. El final de mi historia está cerca, como probablemente merezca, así que es el momento de que te cuente algunas cosas… sobre ti. Tu vida debió haber seguido su camino natural. Me avergüenzo de haberla cambiado por egoísmo. ¿Te dice algo el nombre de "Adelaide"? Es el nombre que se te puso al nacer, y lo escuchaste cada día de tu vida hasta el momento en que decidí enviarte a un nuevo mundo sin tu consentimiento. Entonces, cuando te arrebaté, pasaste a ser Ada-1. Te he querido desde antes de que nacieras, y al tratar de dártelo todo, puede que te privara de la experiencia humana final: una muerte digna. Sé que no voy a volver a verte. Si quieres saber más acerca de tu pasado, has de saber que volviste a nacer en los laboratorios Níobe. Cuando te hirieron allí y vi que estabas desfalleciendo, hice lo que siempre hacía cuando los chips fallaban: creé… algo. A ti, Ada-1. Casi te había perdido por completo, lo hice por miedo a perderte para siempre. Cambié el curso de tu vida y tomé las decisiones que debías tomar tú y no yo. Espero que puedas perdonarme por esto. Era ingenua, miraba demasiado al pasado. No podía permitir que este desapareciera. Nunca respeté demasiado el orden natural de las cosas. Helga… ella era lo contrario a mí. Solo quería conformar la Armería para ver todo su potencial, y Yuki la ayudó a hacerlo posible. Juntas se pasaron tanto tiempo mirando al futuro como yo al pasado. Ahora me doy cuenta de que hay un equilibrio en la vida. Hay que mirar un poco atrás y un poco adelante, pero por encima de todo, hay que vivir el presente. Hay que apreciar lo que se tiene, porque nunca se sabe cuándo van a arrebatártelo. Aprende de tus aciertos y de tus errores. Sé atrevida, no temas al futuro, respeta el pasado, nunca olvides de dónde vienes e intenta, si puedes, no tenerle miedo a la muerte. Yo ya no le tengo miedo. ¿Sabes qué? Nunca me di cuenta de la suerte que tenía cuando pasábamos tiempo juntas, la envidia de todas las madres de la historia. He llegado a quererte el doble. Tu madre, Henriette.