Ver
Para que quede claro, el plan consiste en contarlo todo tal y como es, pero no esperes que dé todos los detalles. Voy a repasar los puntos importantes, por supuesto, pero lo que de verdad quiero abordar aquí es mi propio… significado. Porque en cuanto me entiendas, lo más probable es que comprendas de dónde provengo, por qué hago lo que hago y por qué he hecho lo que he hecho.
De modo que, lee entre líneas si hace falta, pero a fin de cuentas… todo lo relevante debería resultar fácil de apreciar. De no ser así, es probable que no estés prestando atención.
Así que, ahí va…
Nosotros, los exo, estamos malditos.
Suena a mal agüero, lo sé, y hasta un poco exagerado. Pero, en serio, es la palabra que mejor nos describe, en cierto sentido allana el camino de un modo en que los hechos en sí no son capaces.
Por ejemplo, todos los guardianes han tenido vidas anteriores. Pero, a menos que regreses con información crucial sobre ti o alguien cercano —me refiero a ti, Bray—, esa vida o vidas anteriores, no dejan rastro alguno. Nada. Renaces en la Luz y todo eso, te conviertes en lo que te conviertes.
Los exo, sin embargo…
Tenemos espectros en nuestra maquinaria. Pero no esos Espectros con "e" mayúscula que abren puertas y saben cosas. Son más bien como fragmentos de… no sé, trozos de algo que podrían ser recuerdos. Sea lo que sea, es suficiente para darnos un punto de partida y quizás imaginarnos quiénes éramos antes de convertirnos en quienes somos. Y luego están los sueños, pero no pienso tocarlos ni con una Vara de arco de tres metros.
¿Yo? Soy uno de los pocos afortunados. Esos destellos borrosos de mi antigua vida exo no eran todo lo que tenía. Verás, el "yo" anterior a que me encontrara mi querido Espectro con "e" mayúscula escribía diarios, una especie de recordatorios, fragmentos de mi vida pasada que me otorgaban un punto de partida sobre quién era.
Estos diarios son privados, y todo lo privado me lo guardo para mí. Por supuesto he compartido algunas páginas, pero solo con los individuos apropiados capaces de apreciar el valor del hombre que se encuentra detrás del mito.
Sí, he dicho "mito". ¿A quién queremos engañar? Has oído hablar de mí. ¿Y quién no? La cuestión es que… nunca me ha gustado airear mis asuntos privados.
En primer lugar, porque estaría quemando mi propio combustible. En segundo, porque al Jefazo Azul no le hacen mucha gracia los guardianes que husmean sobre su anterior vida. Tiene que ver con el deber, las normas, no perder la perspectiva de por qué nos eligieron… Pero, por encima de todo, la mayoría de nosotros, los "elegidos", no tenemos el lujo de contar con un pasado, así que andar removiéndolo no parece lo correcto.
Mira, solo sé que…
Que cuando regresé al mundo de los vivos, mi versión pre-Luz fue lo bastante amable para tenderme una mano a modo de guía. Así que cogí esa mano, le choqué los cinco y seguí su ejemplo lo mejor que pude.
Todo este tiempo después, puede que siga sin conocer mi verdadero propósito —dejaré las preguntas existenciales para los hechiceros— pero algo sé seguro:
mi objetivo consiste en hacer el bien. Y no confundas "ser bueno" con "hacer el bien", ya sabes. Son cosas diferentes.
Y, pese a que mi nombre no saldrá en el diccionario al lado de la definición de "héroe" o "trabajo en equipo" —te estoy mirando a ti, Jefazo Azul—, has de saber que…
Aunque puede que siempre vaya a mi aire, todos volamos en la misma corriente…
O algo por el estilo.