The Grimoire Archive
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RECUERDO RECUPERADO: WEN-1

3-JUNIO/10:43 Las paredes tiemblan de nuevo. Como un trueno. ¿Hasta dónde habrán llegado ya? Por suerte, estamos en las profundidades. Esta sala se diseñó para resistir. En teoría, es demasiado gruesa como para atravesarla. Ya veremos si resiste el peso de los vex. "Te preocupa que entren". Es como si pudiera oír mis pensamientos… Pero ¿quién sabe qué clase de perversa tecnología nos ha instalado en la cabeza? "Solo hay dos lugares en Europa que diseñé para que fueran impenetrables, y esta sala es uno de ellos. Deja de preocuparte y activa el nuevo modelo", dice. De nuevo, se salta el protocolo. Todos los exos y los humanos que hay en la sala se dan cuenta. "La Dra. Bray dijo explícitamente que debíamos esperar su regreso…". "A partir de ahora, yo soy el único Dr. Bray que da órdenes aquí. Debemos presuponer que Elisabeth ha muerto". La cabeza de robot parlante es tan fría como lo era el viejo. ¿Qué se puede esperar de un psicópata que murió y se transformó en una inteligencia artificial omnipresente? Espero que el exo inconsciente que tenemos delante no se parezca en nada al original. "Actívalo de inmediato o te desactivaré a ti". Vale, vale. Pongo en marcha el protocolo Despertar. Los ojos del exo se encienden. Está confundido. Recuerdo esa sensación. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está mi piel? Al menos, cuando nos despertamos había protocolos. Este pobre está en plena zona de guerra. No debe de ser nada agradable. "¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Soy… metálico?", pregunta el recién llegado. Era de esperar. La inteligencia artificial toma el control. "Las respuestas a esas preguntas son complicadas y, actualmente, no disponemos de los métodos habituales para facilitar la transición a esta realidad. Así que intentaré simplificar las respuestas". La inteligencia artificial explica rápidamente dónde estamos, qué son los exos, cómo funcionan y por qué son importantes. "… Y cuando hayas completado tu formación, te entregaremos un nuevo y reluciente juguete para celebrar tu logro. ¿Por qué? Porque eres especial. Imparable. Un guerrero y un intelectual. Eres mejor que los demás. Nada en este universo podrá detenerte", concluye la inteligencia artificial. "Ya veo. Eso suena… bien. ¿Y quién… o qué eres tú?", pregunta. "Me alegra que lo preguntes. Soy Clovis Bray. Y tú y yo somos…". "¿Por qué está despierto?", pregunta una voz. La Dra. Bray… ¡Está viva! Ha entrado por el túnel. Las cosas se ponen interesantes. Dos exos vienen con ella: Noe-2 y Mia-9. "Pensaba que habías muerto, Elisabeth", dice la inteligencia artificial, "así que le pedí a Wen-1 que lo despertara". La Dra. Bray me lanza una mirada enfurecida. Debí haber desenchufado al desgraciado de la inteligencia artificial. "Así que te has saltado el protocolo", dice. "Yo instauré el protocolo, Elisabeth. Puedo saltármelo. Solo necesito a alguien de confianza para iniciar la señal". La frustración de la Dra. Bray es evidente. "Los vex están por todas partes. Deberíamos estar evacuando Europa. Hay un grupo de supervivientes atrapados en el búnker E15. Necesito ayuda para rescatarlos". "Eso puede esperar. He equipado el Cruce de Caronte con una avanzada tecnología de señalización conectada al Estratega y a sus búnkeres. Si combinamos eso con la señal de comunicación de los vex, en teoría podríamos obligarlos a abandonar este mundo y salvar lo que hemos construido. Pero los vex han cortado los canales de comunicación internos y la recopilación de recuerdos en la nube. Tendrás que hacerlo manualmente, Elisabeth", dice la inteligencia artificial. "Eso enviará a los vex directamente a Marte. A la Tierra. Tú mismo lo dijiste: los vex solo quieren aniquilar. Estás hablando de miles de millones de vidas. No pienso ayudarte con eso", responde ella. "Mi dulce e ingenua nieta. La humanidad nunca ha tenido la más mínima posibilidad contra los vex, y esas vidas son prescindibles. Además, por cada vida que se pierde, se gana un exo. Otro soldado para la lucha contra los vex. El futuro es exo. Es Bray. Nuestro legado es lo único que importa", responde la inteligencia artificial. El recién llegado escucha atentamente. Aunque tenga la mente en blanco, está claro que nada de esto le hace ninguna gracia. La Dra. Bray aprieta con fuerza las mandíbulas. Parece a punto de atacar. No la culpo. "Tal vez nuestro legado debería quedar reducido a cenizas", dice. "Elisabeth, ¿estás pensando en activar Lucero del Alba?". "Cuando logre sacarlos a todos de este planeta, haré lo que tenga que hacer. No vamos a perder más vidas por esto". Así se habla, chica. "Escuchad. Exos y humanos, os necesito a todos. Coged todas las armas que podáis y seguidme", dice ella. Todos la seguimos. Armas en mano, empezamos a amontonarnos en el túnel. Incluso el recién llegado, pero a la Dra. Bray no le hace ninguna gracia. "Espera. No has pasado por ningún protocolo de iniciación. No estás preparado", dice la doctora. "Si hay que salvar vidas, mi sitio está aquí", dice el recién llegado. Tiene una extraña determinación. "Tu sitio está", interrumpe la inteligencia artificial, "donde esté tu familia. Donde esté yo". "Mis instintos me dicen que te rechace", responde el exo. Bien dicho, recién llegado. Si la Dra. Bray pudiera sonreír, sin duda, lo haría ahora. Ella saca un arma de un alijo y se la pasa al recién llegado. "Quizá estés listo, después de todo", dice. El recién llegado se mantiene firme. Maneja el arma con destreza. Parece que sí que está listo, al cuerno con los protocolos. "Elisabeth", dice la inteligencia artificial. Quiere tener la última palabra, como siempre. "Voy a proteger nuestro legado". "Ya somos dos", responde ella y cierra la puerta del túnel detrás de nosotros. Una mujer dura.