Una causa noble
Cuando los guardianes llegaron a la Ciudad Onírica, muchos de ellos vinieron a contármelo. Sus historias de un hermoso lugar lleno de acantilados imponentes y de edificios antiguos y sagrados fueron como cuentos de hadas para mí. Igual que con muchas historias que escucho de los guardianes, me maravillé de que tales cosas pudieran ser reales siquiera.
Recuerdo en especial a una hechicera insomne que se llamaba Nadya y que vino a visitarme como hacen muchos guardianes: callada, avergonzada, esperando un té.
Siempre tengo una taza para ellos, claro.
Ese día, Nadya se sentó en mi mesa sin haber tocado la taza de té. Si no me hubiera pasado tanto tiempo animando a la gente en mi cocina, podría haberla presionado, pero sabía que era mejor esperar. Y así lo hice. Al final, ella me miró.
"Es como si hubiera encontrado un pedazo de mí misma y luego lo hubiera perdido, todo a la vez", dijo Nadya con dulzura y tristeza. "Se supone que los guardianes no miran por su herencia, más allá del Viajero, lo sé, pero en la Ciudad Onírica me sentía como...". Se detuvo.
"¿En casa?", dije.
Nadya bajó los ojos. "Sí, como en casa". Se quedó callada y luego me miró de nuevo. "¿Te parece mal?".
"No", le dije. "Claro que no. La casa de uno no siempre es un solo lugar. Yo he tenido muchas".
Nadya asintió y jugueteó con la taza de té sobre la mesa, distraída. Esta vez, tuve que esperar un poco antes de que volviera a hablar. Al final, dijo: "Es como si estuviera llorando la pérdida de algo que nunca he llegado a tener de verdad".
No entiendo del todo la maldición que aflige la tierra de los insomnes. Sé que se debió a un malentendido y un peligro muy grandes. Sé que Uldren Sov y otra criatura de la que nunca he oído hablar estuvieron en el centro de ese peligro. Pero, por lo que dicen, no hay un enemigo claro en esta historia. No hay un solo lugar al que echarle la culpa.
Eso puede hacer que sea mucho más difícil de aceptar.
El desengaño de Nadya fue algo tangible. Lo sentí en mi propio corazón. Pero, aunque la vi sufrir, también vi a Nadya ponerse de pie y volver a su trabajo. Regresó a la Ciudad Onírica, semana tras semana.
Creo que no nos definen nuestros éxitos, sino nuestra capacidad de seguir peleando cuando la lucha parece imposible de ganar. Y no solo a los guardianes. A todos nosotros.
Gracias a todos por ser un ejemplo de ese espíritu.