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La Profunda Oscuridad

Una pesadilla de la Luna, de lo que espera abajo, del desastre, de las ruinas y de la camaradería cálida e inexplicable asociada a todo esto. Deja tras de sí la página de un diario con una letra conocida que marca su paso por aquí. Seis de nosotros descendimos al foso, pero solo uno logró salir. Así era entonces, y así es ahora. Evitaba recordar esos días, pero últimamente resulta prudente examinar lo que se sabe y lo que no sobre la Oscuridad. Conozco la Oscuridad. Llevo tiempo intentando distinguir la Oscuridad del enfoque que usa la colmena para darle forma, pero ambas están profundamente interconectadas. La voz de la Oscuridad responde a algunas preguntas, pero no a todas. Pienso en el Gran Desastre. ¿Qué sabíamos? ¿Había algo aparte del terror y las espadas de la colmena? Pienso: ¿qué había en el foso? La pirámide lunar había estado aquí todo el tiempo. Ahora lo sabemos. Desde el Colapso, su Oscuridad se había filtrado en la Luna y todo lo que la rodeaba. ¿Era posible escribir un tratado sobre la subespecie de la colmena, sobre las diferencias escritas en las distintas placas de quitina? ¿Acaso la colmena lleva aquí el tiempo suficiente, invadiendo nuestra Luna, como para que lo que sería un cambio reconocible haya evolucionado? Me estoy desviando del tema… Hubo momentos en el fondo de aquel foso en los que pensé: "Ah, Sai va a girar a la izquierda". Y entonces lo hacía, con los cuchillos como relámpagos, y era tan real como si me lo hubiera dicho ella misma. O: "Ah, ahí está Omar, detrás de mí". Y aunque no lo estaba, su presencia sonaba en mis oídos, reconfortándome, como un golpe en el metal. Lo achaqué a la sinergia, a la cercanía que crea el combate. Estábamos juntos en la oscuridad, así que aprendimos a leernos a la perfección. No hacerlo habría supuesto morir. Morir antes. ¿Datos anecdóticos? Quizá. Siempre está esa vocecilla que me dice que modere mis expectativas, que imaginar que están junto a mi corazón, en lugar de en las pesadillas que me rondan durante la vigilia, no es más que una ilusión. Pero en todo este tiempo, en toda esta espera, estoy más segura que nunca de lo que sentí entonces. No fue solo necesidad o el filo de una espada. Ahora sé más sobre la Oscuridad. No es violencia. Es algo más que eso, algo que murmulla, fluye y resuena. Cuchillo y canción a partes iguales. Desde entonces, no he sido capaz de soportar el sonido del silencio. Demasiado tiempo entre los gritos de la colmena, pensé una vez. Ahora… la cacofonía es casi reconfortante.