The Grimoire Archive
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Sedderik Assur

//SISTEMAS DE ARCHIVO DE NEOMUNA/PROTOCOLO DE RECUPERACIÓN //REGISTRO DE AUDIO VORA092751 //SEGURIDAD==DELTA-DELTA //ARCHIVO BORRADO PF0476-10-16 Restaurando… //TRANSCRIPCIÓN A CONTINUACIÓN Ereaaes un buen niñochico, Geist. Siento haberte disparado, pero te portaste conmigo peor de lo que esperaba. Es culpa mía, por escoger al mejor como protegido. Espero que una disculpa por voz sea suficiente. En realidad, todos erais buenos chicos. Ese era realmente el problema, ¿a que sí? No se puede entrenar a veintidós niños apara ser dioses y luego escoger solo a uno como surcanubes; es la idea más estúpida que he tenido. Tengo tanto que aprender sobre este cuerpo nuevo… Pensaba que solo entrenaríamos a candidatos tan jóvenes a través de simulaciones para descartar a los que no valían, pero es que… ¡Maldita sea! No os amilanabais ante ningún desafío. Tanto os hablaba del peligro, de la adrenalina, que se me olvidó mencionar la primera lección para convertirse en surcanubes… No se muere a los diez años, sino la primera vez que se respira con esos pulmones de nanobots nuevos. No se vuelve a ser humano; es impensable con ese tipo de poder. No se tienen defectos, miedos ni necesidades; sois un ideal. Hay que encarnar las mejores cualidades de la ciudad —la amabilidad, la empatía, el coraje— y renunciar al lujo de las debilidades. Todos estabais motivados y teníais talento, pero tú eras el único que no lo necesitaba, Geist. Ayudarías a la ciudad ya fueras civil o surcanubes. Además, visto lo visto, hice bien en no escoger a Ahpoor, Laghari y su pequeño aquelarre. Diez terroristas con entrenamiento de surcanubes. Digan lo que digan los libros de historia, ese es mi legado. Sé que querías que me portase bien con ellos; yo también. Pero, como dije, no podemos permitirnos el lujo de tener necesidades. Pero soy libre, muchacho; ya no le debo nada a nadie. Aun así, voy a hacerte un regalo; algo que mi guía me legó: los códigos de autodestrucción en lo sideral. Gracias a esos controles, jamás tendrás que condenar a otra alma a esta vida. En su lugar, será el resto de la ciudad quien deba pelear. Por muchos que me coman los remordimientos que tenga, yo no tengo fuerzas para hacerlo. Quizá tú tengas lo que se necesitaque hace falta… Puedes incluso echarme la culpa, que yo no diré nada.