En peligro
(Sobrevivimos. Rendimos homenaje a la tierra. Ayudamos a los necesitados. Vienen a por nosotros igualmente).
(El Régimen saquea nuestros campamentos. Las víctimas quedan sin justificar. Las matriarcas y los patriarcas del clan. Los niños. Nos matan sin razón. La sangre salpica mi cara, cortesía de un acechador. Adiós, Fhent. Adiós, tío).
(Estoy empapado en sangre. No veo nada más).
(La sangre emana de estos acechadores como una ola escarlata a medida que me acerco. Me apropio de sus objetos de valor y de sus instrumentos. Una guja, un conversor zafírico: míos).
(A padre se lo llevan, no lo matan. Al menos, todavía no. Quedamos pocos con vida. Madre y los demás me miran preocupados. No sufren por mis heridas, sino por los que sufrieron a mis manos).
—No respetaron tu poder.
Eran débiles.
—Aún así, los salvaste en cuanto pudiste.
(Los acechadores nos atacaron bajo el sol Umbral durante una migración. Sabían cómo encontrarnos, sabían que viajamos durante el crepúsculo, el espacio entre la caza de los acechadores y los ataques del planeta).
(Apenas logramos sobrevivir. En el refugio bailan y cantan, no para celebrar, sino en señal de admiración por seguir respirando y para recordar a los que perdimos. Tomo asiento, iracundo. Ansío venganza).
La pérdida no significa mucho para nuestra especie. Era algo demasiado generalizado.
—¿Seguro que no eras solo tú?
No sabéis lo que decís.
(Soy un niño. Sostengo al pequeño y peludo Yhadt en mis manos. Se retuerce antes de despellejarlo. Su piel se arranca con facilidad. ¿Qué es esta cosa inútil?).
¿Por qué me lo enseñas?
—Ya lo habías visto. Ya lo habías vivido. Seguro que puedes soportarlo de nuevo.
(Esta cosa inútil… Muere sin pena ni gloria. ¿Qué valor tenía su vida? Los niños lloran cuando muere su mascota. Yo me siento… poderoso. Siento…).
—Sabes lo que eres, siempre lo has sabido.
(Madre y los demás me miran preocupados. No sufren por mis heridas, sino por los que sufrieron a mis manos. Y con razón. Despedazar sus cuerpos me causó una gran alegría. ¿Qué… soy?).
Soy un monstruo. Lo sabía entonces y lo sé ahora.
—Un monstruo no: un salvador.