El precio de una moneda de dos caras
"Esta es la jugada. Nuestra jugada, quiero decir…".
"Tienes ubicaciones, zonas despejadas. No necesariamente los lugares más seguros, pero no del todo descontrolados. Me refiero a que permitamos… permitas… que el Nómada ejecute su juego. Y que tú y yo observemos".
"Veamos la acción, lo veamos a él. Observaremos quién juega y quién no. Además, observaremos su agresividad, quién se implica demasiado, quién corre más de la cuenta, quién desea ampliar sus conocimientos, sus poderes. Y quién trata de liberarse a sí mismo".
"Lo prometedor de este Gambito es lo que tú y yo podemos aprender. Sobre nuestros enemigos. Incluso sobre nosotros mismos. Eso ha de ser lo primero y principal. Después de eso, evaluaremos el valor del Gambito y sus riesgos. Si el daño aumenta, lo apagamos. Si algún guardián va demasiado lejos, lo apagamos, y a ellos si hiciera falta".
"Mi instinto me dice que no deberíamos. Me dice que, contra todo lo que me enseñaron a creer, este es el paso que tenemos que dar".
"Y este es el problema: lo sabes ya, pero es mejor que lo repita. Aunque todo este embrollo sea un secreto y tengamos que ser especialmente cautelosos… hemos de correr la voz. Tenemos que hacerlo. Y cuando se corra, tienes que reunirte con Zavala y todos los que no lo entenderán".
"Pues la otra cara de la moneda de jade es la trampa orquestada, este enorme engaño, el giro final tras el largo recorrido. Si el Nómada juega su papel, y creo que lo hará, entonces aquellos que pongan a prueba los límites de la Luz la oirán hablar y aproximárseles. Las sombras traídas hacia la Luz".
"Pero la estratagema ha de completarse. Todos los guardianes han de completar su misión. Si formas parte, si aprecias el valor de lo que está por venir, entonces echaremos a rodar. De no ser así…"
"Puedes detener esto aquí y ahora. Le pegaré un tiro, acabaré con él".
"Solo tienes que decirlo".
(Observaciones de un Renegado sobre el Nómada)