CARTA 9
Querido Viajero:
Este será el último mensaje que te escriba. Quizá nunca los leas. Aunque supiera enviarlos, no sé si lo haría.
Ahora mismo, no estoy seguro de casi nada.
El día después de aquello fue bastante normal. Papá hizo el desayuno y me acompañó a la escuela, aunque no lo había hecho nunca. Creo que estaba preocupado por si había oído su pelea. Dijo muchas veces que sentía tener que trabajar tanto. Luego, preguntó si yo era feliz aquí. No sabía qué decir, le dije que sí, pero que echaba de menos Marte. Creo que eso le entristeció porque dijo que lo sentía, otra vez, y que pasaría menos tiempo trabajando.
Padre ha estado trabajando más todavía. Al principio, pensaba que cambiaría de opinión sobre lo de irnos. Pero ahora, hace más de una semana que no lo veo y me duele el estómago solo de pensarlo.
Ya no he vuelto a tener ese sueño. Hace dos noches, dejé atrás la gravedad de Europa por fin. Mientras flotaba hacia ti, el susurro dijo: "¿Estás seguro de que sabes lo que crees que sabes?".
Me desperté antes de poder acercarme a ti. Anoche no soñé nada. Quizá sea porque ya he entendido el mensaje. Pero no me puedo sacar esas palabras de la cabeza.
¿Estás seguro de que sabes lo que crees que sabes?
Esta mañana, Papá me ha dicho que Padre está durmiendo en la fábrica porque tiene demasiado trabajo, pero que vendrá pronto y pasaremos todo el día juntos, en familia.
No estoy seguro, pero creo que miente.
Mañana, la nave de carga sale para Marte y quiero irme. Así que he hecho la maleta. Cuando Papá se vaya a dormir, me pondré el mono de nieve y saldré a buscar a Padre. No me importa si tengo que enfrentarme a todo un ejército de exos.
Quizá me lleve a Mihaylova, por si necesito refuerzos. Seguramente sea una estupidez, pero…
No sé qué otra cosa puedo hacer.
Adiós,
Micah