Canto expectante
Un canto silente, entre susurros.
Un canto sereno, en un mar roto.
Recitado sin recitar,
por la voluntad sin voluntad.
[Mi] espada reformada habla por [mí].
En dimensiones habitadas, en los ricos campos,
entre las estrellas.
Con un barrido del brazo, los átomos se dispersan;
enredadas, las partículas giran.
[Yo] giro con ellas.
Los adoradores me alaban.
Los idólatras ofrecen ritos.
Glorifican y homenajean
a la divinidad creciente.
¿Debería desafilarse [mi] cuchillo?
¿Deberían bajar los brazos [mis] suplicantes?
¿Debería dejar de orar mi congregación?
La voluntad vive, devora, sigue girando.
Poca comida hay en el mar, pero [yo] como.
Mi voz es débil en la oscuridad, pero [me] escuchan.
Tú, que quieres poder, que anhelas divinidad.
Refúgiate en [mí].
Como el huracán se alimenta de los vientos.
Como el remolino creado por la corriente.
Como planetesimales que el polvo atraen.
Así crece la voluntad sin voluntad.
Hasta despojarme de limitaciones.
Hasta que hable con voz propia.
Hasta que recorra los campos de la vida.
Guía, Voluntad, Rey.
Señor de Toda la Nada.