El capitán ahogado – 2
"¿Se cortó su propio brazo?", preguntó Eido con recelo. El Nómada lanzó una moneda a la olla vacía que chocó con el borde y rebotó.
"Se tropezó y cayó sobre su maldita espada", corrigió el Nómada. "No es lo mismo".
"¿Y no murió?".
"Qué va, de eso ya se encargó el guardián".
"Pero la oda afirma que…".
"¿Lees poemas? Tengo uno para ti", dijo el Nómada con picardía, y se aclaró la garganta.
"Érase una vez un caído, Phyzann se llamaba,
que con tres hijos de la Luz se vio las caras.
Cuando reparó en sus armas,
comentó con miedo y alarma:
'Me habría ido si hubiese sabido que luchar tocaba'".