2. EL COMIENZO: PARTE II
Felwinter y el dron viajaron durante tres días. No vieron nada ni a nadie. En la tercera noche, mientras aún caminaban, Felwinter alzó la mirada y vio meteoros como serpentinas sobre el cielo nocturno. Quedó paralizado ante el paisaje y por un meteoro en particular, brillante y naranja, que crecía y crecía en lo alto.
"Corre", espetó el dron.
El primer meteoro impactó tras ellos. Mas no era un meteoro, como pudo comprobar Felwinter al mirar atrás, sino algo metálico hecho por el hombre. El segundo acertó su objetivo. Murió. Seis muertes después, mientras se arrastraban por debajo de escombros metálicos, perdiendo partes de sí mismo, arañando y corriendo, al fin consiguieron refugio en una cueva.
"Nrp", dijo Felwinter, como si se hubiera tragado las palabras y atragantado con ellas. "Rnnn. Mnnr".
"No puedo arreglarte", respondió el dron tras escanearlo. "El último impacto dañó los procesos protegidos contra escritura de tus módulos cognitivos".
"¿Nnnr?".
El dron se movió de manera inquieta. "Eres un exo. Los exo se crearon en la Edad de Oro con tecnología registrada. No puedo piratearte la cabeza para reparar el daño, pero puedo reconstruirte tal como eras. Si te disparas a ti mismo, iré más rápido".
Y así hizo. Cuando el dron lo resucitó, Felwinter cayó de rodillas. Se sentó y se llevó las manos a la cabeza.
"¿Por qué está ocurriendo esto?", preguntó. Miró al dron en un intento de leer sus movimientos. "¿Por ti? Te persigue a ti, ¿no?".
"No", contestó el dron. "No sé por qué". Entonces, suavizó la voz. "El Viajero me ordenó salvarte. Que había algo diferente en ti".
"¿Esa bola en el cielo que me mostraste? ¿Te ha hablado?".
"No sé explicarlo".
Felwinter gruñó y se sostuvo la cabeza de nuevo. Le dolía el cuerpo por el recuerdo de las siete muertes, aunque sabía que eso era imposible. "¿Puedes explicar algo?".
"La verdad es que no".
Permanecieron en silencio durante unos momentos. Finalmente, el dron volvió a hablar: "No deberíamos quedarnos en un sitio demasiado tiempo. No creo que sea seguro".
Felwinter miró al suelo antes de volver a mirar al dron. "¿Cómo voy a dormir?".
"No lo necesitas".
"Pero quiero hacerlo".
"De acuerdo".