15: El pastor
Padre e hijo se yerguen en lo alto de la Torre.
La Ciudad florece ante sus ojos, irradiando hacia el exterior un sentimiento animado desde debajo del Viajero. Los Seis Frentes fueron un grito de guerra que sonó para conducir a la humanidad hacia su próximo gran propósito. Miles llegaron ante las puertas de la Última Ciudad en busca de fe por las muchas promesas que la esperanza les susurró durante las largas noches muertas.
"¿Imaginaste que sería así la primera vez que vinimos?". San-14 se apoya sobre la barandilla de la Torre.
El Orador observa desde arriba las bulliciosas calles de la Ciudad. "No en tan poco tiempo, pero siempre supe que lo conseguiríamos".
"¿Recuerdas la primera vez que desperté?".
"Yo sí".
"Me dijiste que sería un ejemplo que los demás seguirían. ¿Cómo lo supiste?".
"No lo supe, confié en tu potencial".
El Viajero es dueño de la extensión azul, rayos de luz caen en cascada sobre su superficie hasta crear una cúpula centelleante contra las solitarias montañas lejanas.
"A menudo pienso en las decisiones que tomamos. Si son o no las correctas. Si estarían de acuerdo aquellos a los que hemos perdido. Intento honrar su memoria".
"Somos criaturas frágiles. También los exo. Mirar dentro de ti mismo es una buena cuestión". Atrapa los hombros de San-14 y lo insta a erguirse. "Aunque no pueda siquiera empezar a entender los sacrificios que has hecho por nosotros, puedo afirmar que esa pérdida forma parte de la dulzura de vivir".
San asiente. "Me ha enseñado muchas cosas". Alza la cabeza.
Observan el ir y venir de la Ciudad.
"¿Qué harás cuando hayamos vencido?".
El Orador, con paciencia, sopesa mentalmente las palabras.
"Geppetto y yo exploramos kilómetros de tierra yerma antes de encontrar el Cosmódromo. Casi se había rendido". Se gira para mirar a San-14. "Esa lucecita sabía exactamente dónde encontrarte, una vez dio con el lugar donde buscar". El Orador ríe. "No hay un antes y un después, hijo mío. Lo intentamos, dudamos y crecemos. Es un único camino".