The Grimoire Archive
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IX.X.II: Apócrifos

TU CANCIÓN SE CONVERTIRÁ EN MUERTE "Respira con tus nuevos pulmones y reflexiona... Tu hermana engendró su propio fin, propiciado por sus malvadas ambiciones, para subvertir la lógica y destruir los restos de la Casa de Crota, el linaje de Oryx: que el Enjambre encontrase una senda más allá de lo imposible, de la ascensión. Como siempre, a través del tiempo y el espacio, su gran plan tenía un defecto. Como le pasó a Oryx. Como le pasó a Crota. Como le pasa a la totalidad de la existencia siempre que alguien intenta desafiar su posición. Tú, dulcísima Azavath, eras ese defecto. Tu hermana nunca tuvo en cuenta la conexión que tenías con tu hermano, nunca pensó en el odio ciego de tu ira ni en cómo se manifestaría en sus primeros momentos de su nueva vida. ¿Y esa ira? También te ha traicionado. La fe que tenías en Akrazul, que al adoptar una nueva forma en tu piel encontraría un propósito más allá de su furia, desapareció en el instante en el que renació, y su hoja, en tu mano, atravesó el corazón de Malkanth. La herida duele todavía. ¿La sientes? Aun así, el corazón sigue latiendo. Más débil, sí, pero se curará, si se lo permites". Azavath se alza, insegura... confusa. La sala le resulta familiar, pero está sola, excepto por las palabras que arañan los rincones de su subconsciente. El suelo está frío y duro. Se levanta mientras consigue concentrarse. Estos ojos no son los suyos. Esta piel le resulta familiar, pero es robada. Desplomado junto a ella, yace el cascarón de lo que fue su hermano... Y recuerda sus últimos momentos. La inquisición que arrancó su alma de su jaula física. La razón de tan terrible ceremonia. "¿Por qué he vuelto?", pregunta a nadie, salvo a los susurros invisibles. "Para contemplar la verdad de tu pecado. No en su blasfemia, sino en su estupidez. Y aún más: para reconsiderar tu don y el mérito de las Canciones que aún has de cantar". "¿Por qué me cubren los huesos de mi hermana?". "La furia de tu hermano, la ruina hirviente que se ha apoderado de él, se ha desatado. Lo habíais planeado así, pero está fuera de control. Odia a todo aquel que no seas tú. Los odia por sus fracasos, por sus burlas... por crear un presente que necesitase tu sacrificio para asegurar un futuro incierto". "¿Dónde está?". "En el foso. Incluso ahora. Ha ido a imponer su virtuoso juicio sobre el Enjambre". "Los matará a todos". "O a la mayoría. Alberga poder de verdad". "Es digno". "Antaño, quizá. ¿Ahora? No es la respuesta que buscabas". "Y me has devuelto a la vida porque...". "La repuesta reside en ti". "Mi Canción". "El Coro". "¿Quieres que renazca?". "Quiero ver sus notas convertidas en muerte; letales y ciertas. Tu inquisición te mostró la promesa del poder potencial de esa melodía. Estás ligada a su historia. Tu deshacimiento te mostró todo lo que esconde. Debías verlo para entenderlo. Debías entenderlo para actuar". "¿Querías que acabara con mi hermano?". "Quería que consideraras las posibilidades más allá de la manipulación de tu hermana y la irritabilidad de tu hermano. Eres el premio. Eres la llave que abrirá las puertas de un nuevo Coro". "Estoy incompleta. Estas fauces carecen de entrenamiento, de forma. La Directora nunca aceptará a Malkanth. Aunque las notas sean las mismas, mi voz, en este cuerpo, nunca se unirá a la del aria para crear las notas que deseas invocar". "Malkanth ha muerto, tú no eres ella. Azavath ha muerto, tú no eres ella. Pronto, Akrazul habrá muerto. Y tú no serás él. Serás un todo: el A'Airâm, renacido...". "¿La Primera Muerte?". "¿Conoces la leyenda?". "Yo sí." "¿Dirigirás el Coro?". "Lo haré". "Pues reclama las fauces de tu antigua forma y completa tu renacimiento. Conviértete en la Primera Muerte y sirve como catalizador para aquello que un día se opondrá al olvido". "Y por este honor, por todo lo que has hecho, ¿qué requieres a cambio?". "No quiero elogios. Solo necesito que tu Canción se convierta en lo que deseo". "Un arma". "Y nada más".