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Asfódelo

En los funerales de los guardianes rara vez había un cuerpo que enterrar y, aunque Eris ya no era una portaluz como tal, su caso no era distinto. Los pocos que de verdad la amaron se reunieron formando tres filas en el estrecho apartamento que incluso Eris a veces olvidaba que tenía. Entre ellos estaba Mara Sov, cuyos ojos brillaban con la luz de las estrellas. Petra Venj estaba a su lado; no se consideraba amiga de Eris, pero seguía a la reina a todos lados. La "pequeña" Eido, más alta que la reina de los insomnes, con sus segundos brazos remetidos alrededor del cuerpo, intentaba no desordenar los huesos y las reliquias de Eris mientras lo inspeccionaba todo. Cuervo, con rostro serio, se acercó a Mara. Zavala, en silencio en una esquina, había venido solo como testigo y no tenía intención de mostrarse vulnerable. También había un pequeño y variopinto grupo de guardianes que habían intercambiado correspondencia con Eris sobre alguna cuestión relacionada con el estudio de los poseídos o la colmena: rostros insomnes, humanos y exo, algunos visiblemente consternados y otros con expresión solemne, habían acudido a presentar sus respetos, aunque no fueran a llorar necesariamente. El Nómada no había asistido. Ikora se preguntaba cómo lo estaría sobrellevando, y ahí tenía la respuesta: no iba a hacerlo. Se alejaría y se perdería en la oscuridad del espacio con la única compañía de su dolor. Ikora lo entendía, pese a que también sentía algo de resentimiento. No era la primera vez que debía encargarse de organizar un funeral sola. No tenía sentido; la muerte entre inmortales era absurda. No podía acostumbrarse a ello, y esperaba no hacerlo nunca. "Estamos aquí reunidos para honrar la memoria de Eris Morn", pronunció Ikora poniéndose recta frente al grupo reunido. "Llorad su pérdida llevándola con vosotros. No obstante, en sus propias palabras, vivió una vida llena de luz y victorias, pese a todo lo que tuvo que soportar. Así deberíamos recordarla". Pensando en Cayde, se permitió dos pequeñas bromas durante el panegírico; pensando en Eris, no lloró.