Capítulo 18
"¡Hola!", exclamó Immaru. Las paredes del Desahucio respondieron con un chirrido, cerrándose como si los pasillos enlosados fueran a hacerse pedazos de repente.
Estaba solo.
Immaru deambuló por la nave hasta que se tropezó por casualidad con unas paredes llenas de estantes con recipientes de cristal. En uno de los tarros había globos oculares moviéndose lentamente en un líquido viscoso que seguían a Immaru con la mirada. Había cientos de muestras y organismos extraños. Algunos podían estar vivos aún, pero no quería comprobarlo.
Delante de él, en la distancia, escuchó una voz casi imperceptible. Las vibraciones infrasónicas se fusionaron en un zumbido quejumbroso que se intensificó hasta convertirse en algo indescriptible. El sonido viajaba hacia él, cada vez estaba más cerca.
Y luego… se detuvo.
Todo se detuvo.
Al girarse, Immaru descubrió que tenía delante el ojo sanguinolento de otro Espectro.
"¡Aléjate!", gritó Immaru.
El Espectro de ojo rojo obedeció. Su ojo parecía sobresalir de la grotesca y deforme carcasa parcheada, con abolladuras y un abultamiento en uno de sus laterales. El Espectro se quedó flotando de forma desequilibrada, como si estuviera cargando con el peso del mundo.
"¿Está aquí… el Nómada?".
El iris del Espectro empezó a cambiar del rojo al azul velozmente con cada parpadeo en una hipnótica secuencia.
"Lo tomaré como un no. ¿Tienes…, eh, nombre, coleguilla?".
El ojo del Espectro se quedó en rojo inmediatamente mientras seguía con la mirada fija en Immaru.
"Vale. Eh, el Nómada… El Nómada tiene mercancía de la Horda Decapitada. ¿Te importa si la tomo prestada? Cualquier cosa me valdrá".
El Espectro flotó hasta un contenedor con una etiqueta que decía "Cerebros cabal" y acarició la tapa dulcemente con su carcasa.
"¡No!", aulló Immaru. "No, eh, no necesito esos cerebros… No, ni eso tampoco. No, no… Puedes quedarte esos ojos también".
El Espectro silencioso comenzó a balancearse alrededor de Immaru y deslizó su solapa bajo la carcasa de este. Tiró de él para acercarlo hasta que consiguió acariciar el iris de Immaru.
"Estás ocupado, volveré más tarde… Nunca", susurró Immaru mientras se soltaba apresuradamente y se teletransportaba.