Capítulo 26
El monstruo de la Horda Decapitada encontró rápidamente el camino hasta el bazar. Los comerciantes se dispersaron. La gente recogía a las crías y a los niños y salía corriendo en todas direcciones.
Glint y Eido vieron con horror cómo el monstruo de la Horda Decapitada volcaba un asador, lo que hizo que los puestos cercanos se incendiaran enseguida. Destrozó un expositor de caramelos y engulló cada dulce que encontró. Y, cuando terminó, siguió con su asalto. Destrozó los faroles como si buscara algo dentro de ellos. Aplastó la fruta de un puesto; tiró al suelo las verduras de otro. Frustrado, comenzó a arañar el dibujo de un caramelo en el suelo mientras sujetaba un puñado de adornos con su mano buena y profería gritos aterradores.