Cazador de Espectros
Los avisos del Orador eran claros: cuidado con la Luz. Si sientes que se disipa, entonces has ido demasiado lejos. Hay lugares a los que ni siquiera la Luz del Viajero ha llegado.
Y aquí estoy ahora, sin rumbo en este caos sombrío conocido como el Arrecife. Sin un solo atisbo de Luz que me acaricie. Pero eso… eso es lo que quería mi guardián.
Se llama Cyrell, y él me nombró Strain. Lo encontré en los lejanos márgenes de Mercurio, en un valle donde la transformación vex nunca había llegado. Parecía fuerte, inquebrantable, viejo y sabio. Había buscado durante tanto tiempo a mi mejor mitad que no lo dudé. Si me lo hubiera pensado un instante más, habría notado también lo cansada, abrumada y enmarañada que estaba su alma, y lo habría dejado en paz. Así no habría terminado asesinando a uno de los míos.
Cyrell me dijo que habíamos venido al Arrecife en busca de insomnes. Él había oído historias sobre cómo este grupo de descendientes lejanos de la humanidad había regresado al Sol con conocimientos sin parangón. Creía que tenían la respuesta a una cuestión que él se negaba a compartir. Ahora sé, no obstante, que habíamos venido aquí porque quería liberarme.
Me confesó que no podía librar una batalla más en nombre de algo que no lograba comprender. Pese a que no lograba recordar su pasado, en el fondo sabía que ya había disputado su última contienda.
No podía matarme. Era su amiga. No iba a matar a una de sus amistades. Tampoco iba a quitarse la vida, sería una cobardía, una muestra de debilidad. Y si el único propósito de los Espectros consistía en alzar a los muertos para asesinar en nombre de fuerzas inexplicables, él no podía dejar que eso sucediera. Terminaría con el ciclo. Perdonaría a sus aliados. Dejaría que los muertos descansaran.
Años más tarde, volví a ver a Cyrell, provisto de una miserable armadura, arrastrando una cadena de Espectros fallecidos en nombre de la paz. Sigue buscando a un insomne capaz de responder a la pregunta que lo persigue desde su reencarnación.
Si eres un Espectro que no ha encontrado aún a su elegido, toma esto como advertencia: Cyrell, el cazador de Espectros, terminará tu búsqueda por ti. Si eres un insomne y, por casualidad, tienes las respuestas que anda buscando, haz el favor de no tener secretos para él.
Tu vida dependerá de ello.