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Grimoire Tracker

Skolas: Capturado

Exotic card
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Variks guarda una pieza de armadura harapienta en su receptáculo. Es tecnología humana, de la Edad de Oro. Algo estropeada por antiguas batallas, previas al Colapso, y ahora a la deriva. La encontró y se la llevó a sus dependencias para poder sentarse sobre ella. No se parece en nada a un trono. Variks no quiere uno.

Variks se sienta sobre su metralla antigua, se quita la máscara y talla una amatista con el borde destrozado de una daga de choque. Suena música (algo antiguo, previo al Tornado, bonito). La cantidad de éter en el aire es alta y le llena de energía. Skolas ha sido capturado, el mismo Skolas que habría acabado con todo. Variks debería estar contento, pero no lo está. Con su pequeño cuchillo y sus dos brazos y con esa cosa robada que brilla se siente como un escoria. Se siente avergonzado.

Ha traicionado a Skolas dos veces. En Cibeles y ahora otra vez. Traicionaría el sueño de Skolas diez veces más. Variks nunca será fuerte como Skolas, grande como Skolas, un líder como Skolas. Variks trabajará para la Reina, supervisará el Presidio, observará a sus compañeros caídos (son caídos, es un nombre aceptable ahora), cómo luchan y mueren como gladiadores que no quieren sino una posibilidad para herir a los guardianes. Incluso Skolas.

Se dice que intentó usar a los vex. Intentó usar sus máquinas. ¿Le ha funcionado eso a alguien alguna vez? Quizá una o más veces: los miembros del culto de Osiris son los favoritos de Variks. Tal vez sea así como sobrevives en esta estrella alienígena donde los dioses muertos dormitan y los héroes muertos campan a sus anchas. Te acostumbras a poderes que apenas entiendes y procuras ser útil o, al menos, inofensivo. Te conviertes en un parásito, un carroñero, un siervo.

Esa es la fortaleza de la escoria. Esa es la fortaleza que permite a Variks seguir vivo. No hay nada por lo que avergonzarse.