Versículo 5:1 - Fin de cronología fallida
A estas alturas, Quria sabe que no puede ganar.
El mundo del interior de la nave de Oryx tiene algo de patológico. Se resiste al análisis con un odio furibundo. Y el propio Oryx es irreductible. Se niega a obedecer las simulaciones de Quria. Va dando tumbos, sembrando el caos. Coge submentes y las compromete con algún tipo de arma ontológica. Sistemas paracausales. Muy problemáticos.
Quria está intentando las tácticas religiosas que desarrolló en el colector de la colmena. Pero, incluso en esas condiciones, Oryx es fuerte. Muy fuerte. Quria no podrá proteger sus portales mucho más tiempo.
Lo más cerca que ha estado Quria de una simulación de Oryx es un remuestreo de posibilidades. Es erróneo; Quria está segura de ello. Es Oryx menos el organismo simbionte, menos las alas y los morfos, menos el arma, menos el poder. No sirve para nada.
Quria manifiesta la simulación de todas formas. Para ver qué pasa.
El Rey de los Poseídos avanza hacia el casco-hidra de Quria, armado con su hoja y con su magia, envuelto en telas ancestrales, y el universo gime de horror a su paso. Los modelos físicos y los mundos de juguete de Quria se atragantan y fracasan.
Quria observa, alerta y atenta, cómo un único quark se divide en la punta de la espada de Oryx.
Desde el interior del casco-hidra, el minúsculo no-Oryx de Quria habla. "¿Qué eres?", dice. Manifiesta terror y pavor.
Los ojos de Oryx refulgen con una curiosidad totalmente isomórfica con el odio, con el hambre voraz. "Aurash", responde en el idioma de su colmena. "Tú me has hecho como era. Has hecho un Aurash minúsculo. ¡Ja!".
Quria actualiza el nombre de la simulación. Aurash tiene curiosidad: "¿Eres yo? ¿Eres en lo que me convertiré?".
Oryx se arrodilla. Su hoja está en su hombro izquierdo. Quria le está disparando con todas las armas disponibles, pero sus protecciones no se rompen. Oryx mira los sensores de Quria a través del implacable ataque y dice: "Hija, tengo todo lo que querías. Soy inmortal. Conozco los grandes secretos del universo. He explorado los límites de la Oscuridad y he perseguido al dios mentiroso por brazos galácticos en un grupo de lunas aullantes. En mi puño llevo el poder secreto que gobernará la eternidad. En mi gusano transporto el tributo de mi Corte y de mis hijos, el Devorador de Esperanza, la Tejedora y la Deshiladora, y con este tributo aplasto a mis enemigos. Yo soy Oryx, el Rey de los Poseídos, y soy todopoderoso".
Quria muestrea los datos de Taox recuperados del portal del Ecúmene. Hay nombres útiles. Los introduce en la simulación.
"¿Y tus hermanas?", pregunta Aurash a su yo futuro. "¿Sathona? ¿Xi Ro? ¿Están contigo?".
Los colmillos del Rey de los Poseídos refulgen. El sonido podría ser una carcajada o un siseo.
Quria desactiva sus armas y dedica todos los recursos sobrantes a enviar telemetría a los grandes vex. Habrá puntos del espacio-tiempo en los que estos datos serán vitales. Se desarrollarán grandes proyectos dedicados al estudio de este poder ontológico, este espacio-trono.
"¿Dónde están mis hermanas?", grita Aurash. "¿Qué has hecho con los míos? ¿Qué has hecho?".
Pero el puño de Oryx está lleno de fuego negro, y lo siguiente que Quria ve es una luz como de estrellas.