Entrada 9: Guíame
No funciona. Nada funciona. No consigo que me escuchen. Los psiónicos de Lume están obcecados con sus sueños y su concepto ilusorio de individualidad, del ego, de SÍ MISMOS. Arrogantes. Egoístas. Está sucediendo algo mucho más grande, pero son incapaces de captar la belleza de formar parte de ello. No son las herramientas adecuadas para la labor que quiero encomendarles; parece que no podré destruir la Vanguardia con ellos.
Necesito tu ayuda, VI. Necesito que hables por mí, a través de mí, para que lo entiendan. Les arrancaría los párpados para que vieran, pero solo si tú guías mi mano. ¡Habla! ¡Necesito que hables! ¡Déjame ser tu conducto!
¿Es esto lo que sienten los guardianes ante el silencio del Viajero? ¿Sentirán una agonía similar cuando la Luz les da vida? Nunca he visto a un guardián sentir dolor. ¿Será que la Luz los protege de él? ¿O retiene sus mayores poderes y les niega una fuerza superior?
Hay una palabra que se usaba antiguamente para denominar a los guardianes que se alejaron del camino de la Luz. La he visto en los textos de la Oscuridad: "Dredgen". Una palabra con la que los arrogantes y engreídos que los expulsaron se refieren a los exiliados. Creo que debería usarla. Darle un nuevo significado.
No puedo dejar de temblar, pero solo lo hacen las partes de mí que no han cambiado todavía. Es solo anticipación, el temor de un animal frente a un momento de dolor transformador. Los que han sido creados a imagen de su visión canalizan mejor su poder. La agonía ha convertido mi carne en belleza. Me ha dado un sentido más allá de un cuerpo en descomposición.
Esto es lo que temen los psiónicos de Lume: el dolor. Es solo dolor. Una minucia. Las ratas temen el dolor. Las ranas. Bestias, criaturas… Estos psiónicos se vanagloriaban de ser los entes más poderosos del sistema solar, pero caen fulminados cuando comparto un segundo de mi agonía con ellos. Penoso. Se niegan a aceptar que el dolor es un camino hacia el sentido, no solo la activación espasmódica de un nervio atormentado. ¡Claro que la trascendencia es lacerante! ¿Qué esperaban? ¿Alcanzar el poder absoluto meditando? ¿Liberarse durmiendo?
Por favor, VI, guía mis manos. Guía mis pies. Guía mi búsqueda de otros más dispuestos a convertirse en mis Dredgen. Encuéntrame seres capaces de soportar la agonía necesaria para recibir tu poder. Soy tu receptáculo, pero, cuanto más canalizo tu fuerza sin ti, más mengua la mía.