Entrada 1: El motor de la historia
Hay un cierto nivel de sufrimiento al que estoy bastante acostumbrado, y luego está lidiar con la burocracia de Caiatl.
Enfrentarme a la última ronda de pruebas de Caiatl con esta plataforma de fusiles de combate me ha desalentado. Normalmente, competir contra las otras fundiciones me anima, pero esta vez no ha sido así. Me descubro deseando que me ocurra algo terrible. Puede me caiga encima un meteorito y así no tendré que seguir aguantando que me pidan firmar cosas por duplicado, triplicado, etc.
Los cabal forjaron un imperio no solo gracias a sus legiones, sino a sus ejércitos de intendentes, expertos en logística, jefes de fábrica y armeros, entre otros. Sus soldados conquistaron las estrellas, sí, pero solo porque esa fuerza superior los alimentaba, los impulsaba y los armaba. Cualquiera diría que los soldados de los cabal son unos arrogantes, pero ahora, en el crepúsculo de su estado, ¡he descubierto que los más altivos y engreídos de los cabal son los burócratas!
Obstaculizan el progreso y se aferran a sus columnas, tablas y márgenes como guardias fronterizos a sus fusiles. Cuando quiero darles a los soldados lo que piden, un intendente se me acerca para decirme que no debo, que costaría demasiado. ¡Miserables! ¡Mentes estrechas que no sueñan, que piensan en costes, capitales y márgenes! ¡Olvidad los límites, jefes de fábrica y contables! ¡Seguid vuestro corazón!
Mi padre, cuando consigo que salga de su "taller", solo farfulla que debemos aferrarnos a la "marca" de Tex Mecánica, a la clase y al estilo del viejo mundo. Es un bobo sentimental y estoy harto de tener que esperar a que me dé su aprobación. En el viejo mundo, la gente se mataba con menos. Se tiraban piedras. Se pegaban con palos. Es hora de crear algo nuevo. Mientras dirija Tex Mecánica, pienso impulsar la empresa hacia el futuro, a pesar de él. Seguiré las voces de los soldados y los audaces. Así es como se venera a los que nos precedieron: ¡respondiendo a la voluntad de las masas, que conforman las mismas instituciones que estos líderes moribundos dicen representar!
Lo acabará entendiendo. Debe hacerlo. Hasta entonces, buscaré afinidad en nuestras filas. Bracus Lume, mi intermediario y comandante de la unidad de prueba que opera mi arma, lo comprende y lo comparte. Nos hemos pasado largas horas debatiendo mil cosas. Me sirve de inspiración; es como un rebelde uniformado. Respeta a Caiatl, como cualquier soldado se somete a su comandante, pero puedo adivinar sus verdaderas intenciones a través de sus palabras. Pinta de rosa a los cabal de antes de Calus, cuando —según sus poéticas palabras— "construyeron un imperio en homenaje al sol". Bracus Lume tiene sueños, como yo. Sueños de liberación, de despertar la historia y avanzar con ella. Torobatl, su imperio… Me conmueve su visión, lo similar que es a la mía.
¿Qué arma habría que construir para cumplir las aspiraciones de los soñadores como Lume? Eso es lo que les pregunto a mis diseñadores e ingenieros: imaginad un arma que llevar a la carga y mucho más. Una herramienta tan poderosa como las manos que la empuñan. Construid un arma para Lume que se enorgullezca de blandir y dejadme ser el medio por el que se materialice. Obviamente, esta idea tiene algo de propaganda, pero no considero que mi petición sea tan vulgar: producimos armas, no bebidas azucaradas. Le damos fuerza a un cuerpo, lo pulimos para que pase de metal inerte a un instrumento capaz de sacudir los cimientos de la misma realidad. Gracias al ladrido de nuestras bestias, los reyes y tiranos son tan mortales como el último de los nuestros. Quiero grabar la marca de "Tex Mecánica" en el arma de un libertador. Quiero que seamos el motor de la historia. Así pues, empecemos por Lume.
Seguiré atacando a los molinos burocráticos, pero creo que ahora, al menos, lo haré con un escudero fiel a mi lado. Juntos nos haremos con la victoria frente a esos remilgados elitistas de escritorio. Ellos se creerán capaces de controlar el mundo a golpe de bolígrafo, de hoja de cálculo perfeccionada o de ajuste presupuestario, pero nosotros les mostraremos que la gente con sueños son quienes deberían tomar las decisiones. Gente unida, individuos con grandes motivaciones que le arrebatan el control de la caja a los que prefieren aposentarse sobre sus montañas de lumen.
Es hora de que los soñadores tomen las riendas del camino que elijan.