Para Asher Mir
Asher:
Querido escriba de Gensym. Nunca recibirás esta misiva, al igual que las otras muchas que he estado enviando.
Me siento culpable. Dolida. Furiosa. Siento no haber estado a tu lado en tus últimas horas. ¿Qué habrás sentido al verte ante el final? Espero que la majestuosidad de Ío y la tierra sagrada de la Cuna te ofrecieran el consuelo que yo no pude darte.
Sé que tu aflicción te consumía. Después de tanto sufrimiento, quizá la muerte haya sido un alivio. En cierto modo, te envidio. Por fin estás en calma. Has visto lo que nos espera al otro lado de esta lucha, más allá del tormento. Eso no excusa mi ausencia, y viviré con esa culpa el resto de mis días.
Nunca olvidaré cómo me cuidaste después de mi huida de la Boca del Infierno. Me diste esperanza cuando la había perdido toda. Me diste compasión cuando creía que no la merecía. Me ayudaste a volver a ser yo misma.
Le he robado fuerzas a la Oscuridad, con la esperanza de que eso cambiaría el mundo, traería paz. Y te curaría. Como el calor de una taza de té entre viejos amigos.
Era un fin que justificaba los medios.
Hoy, te hago una solemne promesa, Asher: voy a vengarme. Soy más fuerte de lo que el enemigo pueda imaginar. La abominable colmena será exterminada, y los delirios de grandeza de Savathûn serán aniquilados con ella. Su vil linaje terminará con la reina bruja. Y no pienso detenerme ahí. Los vex también. Gritaré tu nombre para que resuene en las bóvedas de la eternidad, mientras los borro del espacio y del tiempo. Los reduciré a óxido y olvido.
Nuestros enemigos quieren corrompernos desde dentro. Nos creen debilitados e invadidos, pero nuestras infecciones se curarán con mis acciones. No sospechan que les hemos estado robando conocimiento. Ahora, nosotros somos la infección, y haremos que se pudran.
He perdido a demasiados amigos. Mi paranoia me advierte de que perderé todavía a más. Debo actuar con rapidez. Tu legado no caerá en el olvido. Tu trabajo será la base de la aniquilación de los vex. Haré que erijan un monumento en tu memoria. Te doy mi palabra. Hasta que nuestra Luz vuelva a encontrarse.