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A la reina bruja

Te crees muy lista, intocable y omnisciente. Y lo has sido, durante demasiado tiempo. Nos has manipulado a tu antojo, quejándote de nuestras flaquezas. La Aguja Negra ha pinchado nuestras debilidades, inyectando miedo y duda en nuestra causa. Te has vuelto demasiado avariciosa, bruja. Tu ambición te ha perdido. Has revelado tus debilidades y, con la estasis, me he hecho lo bastante fuerte como para deshacernos de tu maldición. Ahora, tenemos el control tanto de la Luz como de la Oscuridad. Y es gracias a ti. Tienes las manos manchadas de la sangre de mis aliados. No olvido el sufrimiento que has causado. Por fin hemos visto que eras tú quien movía los hilos del plan de Oryx. Oímos tus gritos durante la muerte de Crota. Ya no puedes seguir escondiéndote detrás de tu cobardía. Voy a por ti. Yo seré tu final. Tus antepasados y tu progenie caerán, todo lo que te rodea se desmoronará y Eris Morn te mirará sonriente mientras borra tu nombre del panteón de los dioses. Sufrirás la humillación y la derrota, verás cómo dreno tu poder y deshago tu influencia. Nos reiremos de tu derrota. Serás una alucinación. Los niños cantarán canciones y contarán historias sobre la bruja cuya avaricia pudo más que sus deseos. Desaparecerás en el reino de las fantasías y, con el tiempo, no serás nada más que el borroso recuerdo de una pesadilla. ¿Lo entiendes, Savathûn? Ya no estamos obligados a soportar tu tortura. Ya no hay ningún velo tras el que puedas esconderte. Te vemos claramente. Tu artimaña ha causado demasiados estragos. Tus intentos por domar este poder han fracasado. Tú eres la enfermedad, nosotros la cura. Tu ejército será erradicado y la colmena no será más que el polvo que pisemos. Créeme: no te va a gustar. Pensar en todo esto me emociona. La venganza me reconforta. Ya no tengo miedo. La certeza me da serenidad. Cuando nos volvamos a encontrar, me quitaré las vendas que me protegen para poder ver todo lo que eres y lo que no eres. Y tú me verás y sabrás que el fuego que arde en mi mirada será tu perdición, pues esas serán las llamas que te convertirán en cenizas. Prepárate. Yo seré tu ruina.