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Disidencia

"Había una inmensidad plácida e inalterada, como un lago en calma. Pero… ¿a mi alrededor?". Lodi se quedó absorto en su taza de té caliente mientras intentaba recordar. "Y, de repente, alguien empieza a gritar, pero no entiendo lo que dice. Luego escucho otra voz. Y otra. Pronto se convierte en una turba enorme de gente gritando cosas sin sentido". "Y la superficie lisa, el lago en calma… empieza a temblar. O a… ¿oscilar? Y cada voz nueva lo enturbia más. Y yo me mareo, como…". "¿Como si estuvieras en el mar?", sugirió Orin mientras observaba a Lodi de soslayo por encima de su propia taza de té. "Sí, pero yo soy el mar. No sé si me explico. Cada vez hay más y más ruido, hasta que siento que me va a estallar el cráneo. Grito para que todo pare y… entonces me despierto". El emisario y su antecesora estaban sentados en una terraza del bazar con vistas a los puestos callejeros de abajo. Entre los dos había una tetera de cerámica de antes del Colapso. Orin arrugó la nariz en respuesta a un recuerdo que no había visitado en mucho tiempo. "Yo también he tenido experiencias similares, incluso cuando estaba al servicio de Mara Sov. El griterío sin sentido me resulta especialmente familiar". "Es raro, porque no siento que sea yo", le explicó Lodi. "Me parece algo ajeno. Hostil". "Eso es porque ese sueño no es tuyo", aportó Orin. "O puede que no sea ni siquiera un sueño, sino una… experiencia vicaria". Lodi abrió y cerró la boca, atónito. "Los emisarios traducen los mensajes de los Nueve al lenguaje y pensamiento humano", le explicó Orin. "Pero lo que me estás describiendo es una experiencia directa de los Nueve. De ser ellos, o uno de ellos. Por la abstracción y la lejanía, sonaba a V". "¿Y el alboroto?". "Así es como perciben nuestra consciencia, al menos los exteriores. Un bombardeo abrumador que perturba su inmaculado entorno". "Vaya, igual hasta tengo que… darles la razón". Lodi frunció el ceño. "¿Quién no desea paz y tranquilidad? Pero su solución, la de aniquilarnos a todos, no puede ser la única". "Mi misma presencia demuestra que los Nueve no son infalibles", comentó Orin. "He llegado a la conclusión de que hay otra respuesta. Una en la que no han reparado". Sonrió con complicidad. "Y todos confiamos en que el emisario y su portaluz de confianza la encuentren".