The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

Lodi, Wisconsin, 1929

Tengo cuatro o cinco años. Rostros, momentos, sentimientos. Conozco el mundo por primera vez. El tío Tomás me dice que espere a ver a Jenny. Me parece un nombre bonito porque rima con Penny y también es el nombre de mi profesora, que es bonita. Su sonido retumba en mi pecho como enormes cigarras. Mi padre me lleva a hombros bajo el sol del verano, la banda toca a todo volumen, me pica la nuca por el sudor… y entonces la veo. Ese biplano me parece lo más bonito que jamás he visto. ¡Suena como un trueno cuando pasa por encima! Un enorme pájaro de madera, cables, acero y tela. Papá me repite que lo llaman Jenny. Le pregunto quién y me responde que todo el mundo. Creo que quiere decir que todo el mundo ve lo bonita que está ahí arriba, entre las nubes, donde solo hay pájaros y ángeles. Le digo que me gustaría estar ahí algún día. Ben dice que él también. Está a mi lado. El tío Tomás dice que claro, que ahí arriba se está muy bien. Lleva un bigote finito, la gorra ladeada y un pañuelo de seda. Como todos. Parece que todos tienen que hacerlo. El tío Tomás se arrodilla, le pasa el brazo por el hombro a Ben y señala a Jenny, en el cielo. Cuando queráis, os llevo a Louis y a ti, Ben. Ahora te parece increíble, pero no te haces una idea. ¿De verdad? Mi tío dice que se llega más alto que los ángeles, y que se puede ver lo que ve Dios. Papá pregunta qué se ve. El tío Tomás le quita el brazo del hombro a Ben, sonríe y le pregunta si sabe cómo suena el viento cuando hay tanto ruido que no se oye nada. Mi padre dice que conoce el sonido, pero que oír no es ver. ¿Tú crees, Benito? Me llamo Ben. Papá odia que le llamen Benito. Lo odia tanto que se puso de nombre Ben y a mi hermano, Junior, también lo llamó así. Jenny vuelve a rugir sobre nosotros. Todos miramos hacia arriba. Me gustan todos sus nombres. Se me quedan grabados, como si nunca fueran a irse a ningún sitio. No sin mí.