Gwinnith
"Lo mejor de que la mitad de la ciudad esté dormida", empezó a decir Gwinnith, "¡es que no hay cola en el bar!".
El resto de la tripulación aporreó la mesa en señal de acuerdo mientras vaciaba los vasos. El mahua sabía a rosas ardientes. Acababan de sacudirse de encima un turno de once horas reequipando y mandando el último grupo de rayadores automatizados a las salvajes nubes de Neptuno. Cuando las naves dron volvieron a casa con la bodega llena de hielo y microdiamantes arrancados de las tormentas a arañazos, el sindicato de trabajadores de los muelles tenía una idea mejor sobre cómo gestionar el trabajo manual de descarga desde dentro del Arca de Nubis.
"¡Buah, esto va a ser genial!". Rashad arañaba la costra de nanofijador que había usado para taponarse un corte. "¡Se acabaron los fluidos pringosos! Ya he pedido diez días libres. ¡Pienso jugar a juegos de simulación hasta desfallecer!".
"Menuda novedad", se burló Penni. A Gwinnith le asombraba lo fácil que era para ella arreglarse después de cada turno. "No pienso perder el tiempo con cosas de niños. El consejo ha pedido montones de avatares estándares nuevos para que la gente los pruebe. Tengo una amiga que es diseñadora de simulaciones y lleva tiempo trabajando en un cuerpo de viuda negra increíble".
"¡¿Quieres ser una araña?!", Buhr negó con la cabeza.
"¿Y tener el doble de brazos? ¡Claro! Además, la próxima vez que te metas conmigo, ¡podré comerte!".
"¿Y tú, Buhr?".
Negó con la cabeza. "Ni idea. Jaya y yo acabamos de casarnos. Sé que dijo que no quería hijos, pero creo que aún puedo convencerla de empezar una familia. Aunque… ¿criogenizados? ¿Cómo funcionaría eso?".
"Según mi experiencia, funciona bastante bien". Penni tosió tras tragarse su tercer chupito.
"¿Por qué estáis bebiendo todos? Pensaba que íbamos a cenar". Muneeba llegó con cara horrorizada.
"Estamos de celebración", respondió Rashad. "Estamos celebrando nuestra última cena física".
"Y en el Arca de Nubis no hay resacas", añadió Gwinnith.
"¿Es que nadie se ha leído el panfleto?". Muneeba negó con la cabeza. "Vuestro cerebro sigue funcionando sin necesidad de un cuerpo. Lo único que hace la criogenización es ralentizar los procesos biológicos".
"¿Y?".
"Que tendréis resaca, y además durará cinco veces más".