The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

V. Ritual demostrado

Saladino oye cómo la voz de Caiatl resuena por encima del interminable zumbido de los motores del buque imperial. Granos de arena ensangrentada caen del techo del ascensor de tamaño cabal sobre su casco mientras sube hasta el piso de la arena, inundado de luz. "Guhrn Or'ohk, Valus al servicio de la emperatriz. Desafías al Señor de Hierro Saladino Forge, Bracus al servicio de la emperatriz. Tu rango es superior al de este hombre". Sus palabras resuenan por las gradas y el público guarda silencio. "Como debe ser". Or'ohk, el desafiante, se encuentra a menos de diez pasos de él. Caiatl continúa: "¿Por qué lo desafías? ¿Este hombre te ha ofendido?". Or'ohk se vuelve hacia ella y su paso levanta el polvo de la arena. "Se pasea por nuestras salas, entrena a nuestros soldados y come de nuestra comida como si fuera cabal. Eso me ofende. Él no es cabal. Y no soy el único que lo piensa". Saladino mira a Caiatl. Había intentado impedir esto, la violencia innecesaria, pero la tradición no se puede evitar tan fácilmente. **ANTERIORMENTE** "Esto es ridículo. Matar a vuestros oficiales solo nos hará más débiles". Saladino avanzó hacia Caiatl. Incluso sentada, sus ojos estaban a la altura de los suyos. "Es curioso cómo nuestras perspectivas han cambiado desde que nos conocimos", dijo Caiatl. "¿Por qué aceptas esto?". "Silenciar las palabras de los rebeldes no nos hace más débiles, sino que valida la autoridad con sangre". Caiatl clavó la mirada en las tablas de datos de su escritorio. "Si se rinde, nadie tiene que morir". "Sí, parece de los que se rinde", dijo Saladino sarcásticamente. Caiatl se puso en pie. "Quiere verte despojado de tu rango y que acabes limpiando los corrales de las bestias de guerra. Para siempre". "¿Y eso vale su vida?". "Sé que conoces bien el orgullo… Lord". Caiatl pronunció su título como si lo escupiera al pasar por su lado. Saladino hizo una mueca. La emperatriz abrió las puertas de sus aposentos, lo miró y lo invitó a irse. "¿Qué pasa si pierdes?". Se rio tan fuerte que casi se atragantó. **EN LA ACTUALIDAD** Caiatl asiente mirando a Saladino y a Or'ohk. Ellos le devuelven el gesto. "El ritual de demostración se creó con el fin de ser un campo de batalla igualado. ¡Aquí honramos esa tradición!". Caiatl agita el puño para enfatizar. Luego, apunta a la arena. "Un solo combate con espadas. Una vida, sin Luz. La muerte… o la rendición determinan al vencedor". La multitud estalla en vítores mientras un expositor con armas aparece en la arena. Or'ohk coge una pesada cuchilla. Saladino ve su propia hacha allí. Mira a Caiatl con desdén por haberla cogido sin su permiso y la levanta. Con las armas desenvainadas, empieza el ritual de demostración. Or'ohk se abalanza contra Saladino y lanza el borde afilado de su cuchilla contra sus costillas. Saladino esquiva el golpe y lo aplasta con la empuñadura del hacha. Ambos ponen a prueba el alcance y la velocidad del otro con una serie de ataques de prueba…, hasta que Or'ohk encuentra una posición ventajosa y descarga un fuerte ataque contra la cintura de Saladino. Saladino se tambalea y cae sobre la cuchilla. De sus botas saltan chispas. Cae de rodillas y usa la cabeza sin punta de su hacha para atacar la garganta expuesta de Or'ohk. "Esta es tu única oportunidad de rendirte", anuncia Saladino mientras el Valus da bocanadas de aire y se tambalea. La tos de Or'ohk se convierte en una carcajada. Da un golpe con el pie que levanta una nube de arena y se abalanza hacia él con la cuchilla en alto. Saladino se limpia los granos de arena del visor y alza el hacha para bloquear el ataque de Or'ohk. El Señor de Hierro detiene el impacto y controla la cuchilla de Or'ohk, la mueve hacia abajo y dirige el robusto pomo del arma para asestar un fuerte golpe en el rostro de Or'ohk. Or'ohk se tambalea y agita la cuchilla. El visor de Saladino se parte y empieza a brotar sangre. El Señor de Hierro arroja su casco roto al suelo y se limpia la sangre. Avanza, esquiva un ataque, bloquea otro y, de un golpe, corta la mano del Valus. "¡Ríndete!", grita Saladino mientras la sangre se derrama sobre la arena. Or'ohk lo mira. Luego, mira la cuchilla, todavía aferrada a la mano recién cortada, y mira de nuevo a Saladino. "Ante ti, jamás". Intenta alcanzar la cuchilla. Saladino blande el hacha y alcanza la mandíbula de Or'ohk. La sangre sale a borbotones. Or'ohk se tensa por un momento y cae inerte. El Señor de Hierro suspira y suelta el hacha. Acaba de proclamarse guerrero ante los cabal. Estalla una ovación. La voz de Caiatl llega a él entre el frenesí de la multitud: "¡Levántate…, Valus Forge!".