Bad beat
Estoy esforzándome por mostrarte lo que me importa, pero también por encontrar el modo de hablar de las cosas que… me aterran. En realidad es una cosa, en singular. Y no es otra que la… pérdida. Perder. Soy un mal perdedor, lo admito. Trato de rehuirla. A toda velocidad. Otros no lo hacen. Otros la aceptan. Pero todo lo que he dicho sobre mi reina es cierto, ella es mi escudo.
También es una mentira.
No sé en qué momento me la inventé. O mejor… no sé en qué momento decidí creer en una vida que no conozco y que no puedo poseer de verdad. ¿Fue en esta vida? ¿Fue mi renacer como guardián o el vacío de todo lo que era antes lo que me forzó a crear cierta comodidad? Puede ser. Es bastante probable, incluso. Pero no estoy seguro.
Tengo recuerdos puntuales de la vida que viví anteriormente como guardián, pero no son más que eso, recuerdos puntuales, parpadeos de gentes y lugares en mis sueños o en los espacios entre una bala y resucitar.
Veo a una mujer ahí, y es todo lo que llegaré a saber de una vida tiempo atrás olvidada. Siento amor hacia ella. ¿Es ese amor un recuerdo o simplemente amo ese recuerdo? Me he convencido de lo primero. He confeccionado una verdad para completarme a mí mismo.
El chico, la mujer… No los conozco. No son reales.
Pero ojalá los conociera. Y ojalá fueran reales.
Son las mejores cartas que encontré para guardarme en la manga cuando la suerte no estuviera de mi parte.
Los hice reales en mi mente y en mi corazón.
Me enamoré de la idea de ellos y, luego, elaboré una verdad que me permitía sentir.
En realidad, fui muy egoísta.
Cuando vine por primera vez, me sentí solo. Destrozado. Mi amigo Espectro me reconfortaba, pero esta vida estaba vacía. Así que huí.
Pero esos recuerdos puntuales… como fantasías, me prometían más. Algo más que sufrimiento y guerra. De modo que me aferré a ellos. Construí mi propia verdad. Me hizo mejor persona.
Los habrá que no estén de acuerdo con esto. Algunos dirán que una buena persona que se miente a sí misma solo es buena porque se esconde de la verdad. Pero no estoy de acuerdo. Creo que en este mundo se necesita encontrar lo mejor de uno mismo y aferrarse a ello. Eso es lo que yo hice. Encontré lo que me conmovía y luché por ello.
Sin Ace, sin mi reina escuchándome, oyéndome, viéndome… nadie sabe en qué me habría convertido.
Pero lo sé.
Sé que existe la posibilidad de que no saliera demasiado bien.
Así que esto es lo que te ofrezco a ti: una oportunidad. Observa mi vida. Observa todo lo que he dicho, lo que he hecho. Observa cómo la promesa de una vida más simple y amor verdadero —incluso aunque todo fuera un simple juego—, me llevó de la mano, me guio…
Ahora ve en busca del tuyo.
Sé que esta confesión no es tan clara como te gustaría, pero insisto…
No se trata de una confesión.
Es una advertencia.
Encuentra el camino hacia tu mejor yo. Pues la alternativa es un camino solitario. No lo olvides.
Si no, puede que tenga que regresar
y darte un buen rapapolvo.
Nos vemos, colega.
(Cayde-6)