The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

Turn

Taniks no se presentó. No dijo nada. Tan solo se rio en varias ocasiones y trató de acabar con nosotros por todos los medios. Pero sabíamos que era él. Las historias coincidían con la historia, ¿sabes? Lo que significaba que el hombre del saco tenía rostro, ¡el hombre del saco era real! Podíamos cazarlo de verdad. Podíamos seguirlo de verdad. Podíamos acabar con él de verdad. Andal dijo algo como "el cazador va a convertirse en cazado a manos de los cazadores que trataba de cazar". Lo sé. No te rías. Yo no lo hice. Era un gran tipo, aunque su humor fuera un poco… forzado. Creo que esa es la forma más amable de decirlo. Pero no se equivocaba. Lush quería unirse, una pequeña venganza por su lucecita, pero lo rechazamos. Adorábamos al chaval, pero sin Espectro, no había nada que hacer. El pobre terminó falleciendo, destrozado, algo menos de un ciclo más tarde, cuando decidió marcharse por su cuenta sin decírselo a nadie para no regresar. Shiro solía inventar historias sobre él, todavía lo hace. Dice que todavía sigue ahí, viviendo una vida con la que nosotros solo podemos soñar, viajando por caminos desconocidos, desenterrando tesoros ocultos. Mi favorita es la que trata sobre el Rey de las Ratas. Según cuenta, Lush lo acompaña como una fábula y juntos luchan guerras que no llegamos a presenciar. Me gusta, aunque sean fantasías. Son el tipo de historias para dormir que solía contarle a Ace cuando no conseguía conciliar el sueño… cuando estaba aquí. Pero ya no lo está. Tampoco Lush. Tampoco Andal. Y yo tampoco algún día. Por entonces, no existía el Vanguardia de cazadores, ya que Kauko Swiftriver había sido declarado muerto después de dos años desaparecido y su reto imposible de encontrar. El Orador dijo que nosotros, los cazadores, debíamos solventarlo. Esa primera noche de vuelta, Andal y yo estuvimos despiertos hasta tarde. No era nada nuevo. Él bebió, yo bebí. Él acabó borracho, yo soy un robot. Entonces sellamos nuestro pacto. Declaramos el reto y lo aceptamos. Había un puesto vacante en la Vanguardia, un puesto de cazador. Los dos queríamos a Taniks. Pero solo uno le asestaría el golpe de gracia y se llevaría la gloria. El perdedor tendría que detenerlos y encarcelarlos en una Torre. Dejar los caminos para tipos duros de verdad. Ambos reímos. Ojalá pudiera oírlo reír de nuevo. Solo una vez. Es curioso cómo los mejores dejan la fiesta los primeros.