Subir
Supongo que te has dado cuenta de que no soy el mejor de los narradores. Puedo serlo. En serio, ¡soy capaz de contar historias! ¿No me crees? Pregúntale a C.C. ¿A él tampoco lo crees? Pregúntale al Coronel. Ellos han escuchado cosas que no creerías jamás.
Esto, aquello… La razón de todo esto, el rollo ese de una historia basada en hechos reales… Soy consciente de que estoy dando vueltas innecesarias para evitar ir a lo importante. Estoy intentando corregirlo. Intento luchar contra… los ángeles que llevo dentro para conseguir lo que quiero decir. Y lo que quiero decir empieza con Andal.
Andal y el reto.
Mi reto. Nuestro reto.
El reto de los cazadores.
Es algo estúpido.
Pero es una cuestión de honor.
Y provocó que perdiera a mi amigo… yo provoqué que perdiera a mi amigo.
Pero antes del reto, teníamos a Taniks. Ah, maldita sea… después del reto teníamos a Taniks. Después de mi reto teníamos a Taniks. Siempre termino volviendo a Taniks, ¿verdad?
Por si no estás familiarizado con Taniks, era un mercenario caído sin casa salvo la que le pagaba. Casi ningún caído trataba con él. Pero cuando un capitán, un arconte o un kell necesitaba que le hiciera algún recado que sus tripulaciones no conseguían completar, o cuando tenían un trabajo "discreto", siempre llamaban a Taniks.
Por aquel entonces, a Andal, a Shiro, a mí y a alguno más nos miraban con lupa, así que teníamos que mantenernos al margen. Las casas de los caídos pusieron recompensas por nosotros. Un buen montón de lumen por nuestras cabezas. Y éter. Taniks aceptó el trato, pero nosotros no lo sabíamos. Había historias sobre un renegado caído que dejaba un rastro de cadáveres a su paso. Nada concreto, así que supusimos que eran más de lo mismo. Nada que no pudiéramos controlar, incluso en nuestros días libres.
Quiero decir, éramos conscientes de que los caídos eran peligrosos, una gran amenaza constante, ¿pero un hombre del saco caído solitario, sin casa y que asesinaba guardianes uno tras otro? Sí, ya.
Hasta que "don sí, ya" se nos puso por delante.
Nuestra primera impresión fue que se trataba de… un tipo enorme. Con un grave problema de actitud.
La segunda… que a sus pies estaba el cuerpo de Nian Ruo. No la conocía mucho, pero trabajamos unas cuantas veces juntos. El día se presentaba tranquilo hasta que llegó Taniks.
Nian no volvió a levantarse, y Lush, el chico de Shiro, perdió a su Espectro que, destrozado por completo, regresó a la Luz. Acabado para siempre.
La imagen estaba nublosa. Perdimos nuestros suministros y salimos de allí a toda pastilla. Todavía no tengo claro cómo conseguimos librarnos de Taniks y los suyos. Tuvimos mucha suerte.
Pero con deshacernos de ese alborotador no bastaba.
Shiro y yo regresamos y le contamos a Andal lo que había pasado en cuanto lo encontramos. Esto sucedió antes de que se uniera a la Vanguardia. Estaba ocupado intentando robar un alijo en el oeste por segunda vez. No volvió hasta la noche siguiente.
Le contamos lo de Nian. Lush estaba de los nervios por lo de su Espectro. No podíamos culparlo. Seguimos sin poder hacerlo.
Entonces, hicimos algo de lo más estúpido.
Algo arrogante.