The Grimoire Archive
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RECUERDO RECUPERADO: NOE-2

4-JUNIO/6:00 Asaltamos Europa con todos nuestros recursos. Nunca había visto algo así. Su fuerza y agilidad son únicas. Uno tras otro, los vex caen como moscas. La espada de Clovis-1 corta el viento con un silbido espectral, como el de una banshee sedienta de venganza que carga con la muerte de mil almas. Parece que el dolor sigue vivo en el interior de Clovis-1. Es como si luchara no solo por los que perdimos, sino por el vacío que ocupaba el miedo en su anterior vida. Seguramente, el mismo miedo que nos trajo a Europa y que abrió las puertas del mismísimo infierno. Ese vacío empieza a llenarse, pero no con miedo, sino con amor. Llena de valor y armada con un fusil, la Dra. Bray se coloca a su lado y encabeza el ataque con determinación. Estos son los líderes que necesitábamos. Líderes guiados por la esperanza. Nos caemos. Nos levantamos. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Luchamos junto a ellos. Algunos logramos cruzar Europa y llegar hasta la Galería Sextante, donde se encuentra el portal. Nos caemos. Nos levantamos. 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20. Luchamos sin parar. Nos caemos. Nos levantamos. Una y otra vez. 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30. Nos acercamos cada vez más. El montón de cadáveres vex crece más y más. Eso los enfurece. Llegan con más rapidez, luchan con más fuerza y cada vez son más. Saben cuál es nuestro objetivo. Nos atacan con todos sus recursos. Pero Clovis-30 y la Dra. Bray son implacables… La espada lo rebana todo sin esfuerzo, golpe tras golpe. El fusil retumba como un trueno, bala tras bala. Nos caemos. Nos levantamos. 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40. Los reinicios constantes tienen un precio. Muchos bancos de memoria empiezan a arder por su uso excesivo. Algunos de nosotros nunca podrán volver. Lo sabemos. Nos levantamos. 41, 42, 43. Por fin llegamos a la cámara interior de la Galería Sextante, donde se encuentra el portal. Apenas podemos verlo, una horda de vex emerge de él y lo bloquea. En el medio, hay un vex enorme, del que nos habló la Dra. Bray. Un vex apocalíptico flotante con un escudo parecido al de las hidras. No hay miedo en sus rostros. En el fragor de la batalla, ambos Bray permanecen firmes. Reagrupan a los pocos que quedamos. Nos encomiendan una tarea abrumadora. Una tarea que, sin duda, debería ser imposible. Pero nos muestran la verdad. Nos dicen que, con valentía y compasión, nada es imposible. Juntos, son el lamento que transporta las voces de las almas perdidas a manos de estas máquinas irracionales. Con el último golpe de Clovis-43, su espada se parte en mil pedazos. No le importa, su labor ha terminado. Cuando la última pieza de esa monstruosa hidra cae al suelo, irrumpimos en aplausos. Los pocos que quedamos. La Dra. Bray me cede los honores. Después de todo, he estado aquí desde el principio. El centro de mando funciona. El portal se cierra. Lo logramos. "Y, ahora, lo destruimos", dice Clovis-43. Quiere que desaparezca de una vez por todas. "No", dice la Dra. Bray. ¿Cómo? Creía que estaba de acuerdo. "Ya has visto lo que esto ha causado. Debe desaparecer". "Clovis. Tú, yo y todos los demás exos merecemos la vida que nos prometieron. Si este portal desaparece y morimos, la perderemos. Además, si nos vamos y los vex encuentran la forma de volver, la humanidad estará condenada. Debemos cerrarlo. Traguémonos la maldita llave. Pero el portal se queda". Clovis-43 suspira. "Espero no tener que arrepentirme". "Lo mismo digo", dice con sinceridad.