Aqueronte II
En mi vida pasada, me dedicaba a la jardinería.
No era ese Jardinero; ¡qué insolencia!
Cultivaba flores, labraba la tierra, plantaba semillas, bulbos y rizomas. Los regaba y nutría. Arrancaba las malas hierbas y eliminaba las plagas. A lo largo de todos mis siglos, mi mayor logro fue una especie de árbol que daba cincuenta y ocho tipos de fruta, siempre perenne y con frutos, flores y hojas cada día de cada estación. Se polinizaba solo, resistía sus propias plagas, y sobrevivía con las raíces desnudas sobre la roca o al regarlo con ácido. Planeaba modificar su código genético con lo que aprendí de los árboles de un sistema olvidado, que crecían en el vacío. Quería acercarlo cada vez más a su forma final, pero no tuve tiempo antes de que nos deshiciéramos.
Desde entonces, ha pasado mucho tiempo. Las malas hierbas y la putrefacción se habrán apoderado de mi árbol y habrá muerto. O quizá aún siga en pie, a solo unos pasos de la perfección.
Cuando di un paso al frente, pensé que no importaba que mi árbol fuera imperfecto. Como nos estábamos transformando en un ser perfecto, nuestras obras solo podían ser perfectas. Mi fracaso se destruiría, como ocurre con todo; y me daría igual, porque no era perfecto.
Pero tal vez aún no hayamos encontrado nuestra forma final, porque, desde entonces, solo hemos encadenado fracasos. Afirmamos que algo es perfecto porque lo hemos hecho nosotros, que somos perfectos, y pasamos a la siguiente cosa, pero sabemos que no lo es. Incluso aquí, con el poder del Jardinero a nuestro alcance, seguimos equivocándonos. ¿Cómo podemos seguir equivocándonos cuando somos lo único que es correcto?
O quizá el problema sea yo. A esa conclusión llegamos cuando decidimos extirparme. A lo mejor volveremos a perfeccionarme; nos corregiremos y todo esto habrá sido en vano.
Pero yo sigo pensando en mi árbol.
No debería, porque no era perfecto o, de lo contrario, no habría necesitado mejorarlo. No se puede mejorar la forma final de algo, porque esta ya es perfecta. La Forma Final es la respuesta, la única respuesta posible a la única pregunta, y no existen más respuestas porque estas también son la Forma Final.
Creo que… preferiría haber visto crecer mi árbol.