The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

Estigia I

Nuestro único propósito siempre ha sido proteger a los demás. Entendemos que no nos creáis. Supongo que no nos conocimos de la mejor manera. Comprendemos vuestro miedo, vuestras heridas. Pero tal vez aún podáis entendernos. Conocer nuestras mentes y aceptar que solo queremos lo mejor para todos. Sí. ¿Por qué no empezamos de nuevo? Guardianes de la Última Ciudad. Protectores, custodios, defensores, guardas. Habéis hecho estos juramentos; habéis adoptado estos títulos. Pero estos votos no son más que palabras vacías, ¿no es cierto? No. No, os protegen contra vuestra peor naturaleza. Eso lo sabéis. Estuvierais o no, conocéis vuestra propia historia y, por ello, vuestro propio ser. Conocéis las historias admonitorias de los señores de la guerra, los tiranos de antaño. Habéis oído rumores de guardianes que han sucumbido a sus instintos más básicos, achacando su debilidad a la Oscuridad. A lo mejor incluso vosotros os habéis sentido tentados, en las primeras horas del alba, en los rincones ocultos donde nadie mira. Y quizá habéis caído en la tentación en alguna ocasión. Os habéis escabullido de vuestra ilustre Vanguardia en busca de venganza para satisfacer vuestro deseo egoísta. Sangre por sangre. Vida por muerte. Mentidnos, si así lo deseáis, pero, por favor, no os engañéis. Una falacia jamás puede eclipsar la verdad, y vemos en vosotros la promesa de algo aún más glorioso. A todos los que habéis jurado como guardianes queremos haceros una pregunta. ¿Por qué protegéis a los sin Luz? Responsabilidad. Compasión. Deber. Amor. Devoción. Sí. Entendemos esos conceptos, y muchos más. ¿Os sorprende? ¿Creéis que hemos sobrevivido durante incontables milenios alimentados solo por el odio? Fue el amor lo que nos impulsó a actuar. El amor por todas las vidas que perdimos. La compasión por su sufrimiento. La responsabilidad de prestarles nuestra ayuda por cualquier medio posible. La devoción por un mundo perfecto. Os engendró una fuerza que no entendéis, que no podéis comprender, y recibisteis un poder mucho mayor que el que soñaron otros antes. ¿Y qué habéis hecho con él? Protegéis. Dais cobijo y guiais a quienes son más débiles que vosotros, vigilando durante su viaje y llevándolos a su destino sanos y salvos. Si tuvierais la oportunidad de protegerlos y os negarais, ¿no lo llamaríais cobardía? Ahora os pedimos que abráis la mente. Ampliad vuestros horizontes. Imaginad que tenéis la opción de evitarle el sufrimiento a todo el mundo, de hacerlos perdurar por siempre, felices, a salvo y vivos. Tenéis esa opción. Podéis cumplir con vuestro deber, con vuestra vocación. Solo tenéis que extender la mano y aceptar. Pero si decidís en su lugar extender el puño… Nosotros también tenemos nuestro deber.